Archivo para Junio, 2008

RETRATO DE FEDERICO GONZAGA. TIZIANO

Domingo, 29 Junio, 2008

Gonzaga

            Entre los muchos retratos de la actual exposición de El Prado, sobre dicho tema, uno hay que halló especial memoria en mi corazón, que es el sitio donde deben ubicarse las vibraciones que un buen cuadro nos produce. Es el retrato de Federico Gonzaga, II Marqués de Mantua. Me fascinaron los azules, aterciopelados y elegantes, de la indumentaria del magnate mantuano. La maestría del genio de Tiziano se demuestra en el cuadro. Subyuga por la dignidad y poderío, elegancia y  naturalidad, todo a un tiempo, que el maestro veneciano supo ponerle a la figura de su mecenas.

            Porque, además de tener la gloria de haber sido inmortalizado por Tiziano, Gonzaga tuvo el honor de presentar al pintor al mismo Carlos V, que, más de una vez, elevó los honores aristocráticos a sus aliados de aquella tierra italiana del Norte.  La luz, que viene de la izquierda, ilumina al perrillo, trasunto de la fidelidad –se supone que al Emperador- y nos descubre el rostro joven del Marqués, de ojos vivos y sagaces. Ojos que parecen, sin dejar de ser pintura, pertenecer a alguien que, en carne y hueso, aún nos mira desde aquel siglo XVI, tan pleno de arte y de cambio en tantos órdenes.

            Tiziano pone ante nuestros ojos algo que no cambia: el arte. Un arte que no se basa en la imitación del modelo, sino que lo sublima, y lo hace llegar a algún sitio que trasciende éste de materia y de sentidos nuestro. Tiziano ha pintado la nobleza, la prestancia de un aristócrata italiano del Renacimiento, que tanto, o más, nos dice del alma humana de aquellos turbulentos tiempos, que las páginas de Machiavelli, Lorenzo Valla o Marsilio Ficino. Vale.

CAMPO DE LA MANCHA

Lunes, 23 Junio, 2008

                     LM 

       Voy a Madrid, en el tren de la tarde. Es Junio, y su tarde infinita nos acoge a los pasajeros como una madre azul, que ampara mas no abruma. Los trigos, apenas encañan y se salpican de amapolas, de ababoles rojos y dispersos, en este campo antaño yermo y hoy feraz y productivo. Luego son las vides, que han verdecido ya, levantando ese capuchón de vida alrededor de la cepa.

       Todo lleva un mensaje de transición. Los ababoles, en retirada, ya no forman batallones de bermellones pétalos en los taludes. Sólo pequeñas guerrillas. Los trigos juguetean con el dorado, desde su verdes en sazón. En un mes llegarán las trilladoras a segar, como antes llegaban las cuadrillas de gallegos, a enfrentarse al sol en la dura siega. Algunas vides ya pujan por expulsar a la uva, aun verde, aire afuera, desde el retorcido sarmiento.

       Es tiempo-pasando esto del campo. Por el cielo, el sol pastorea a dispersas nubes blancas, con el cayado del viento. Poco a poco, el paisaje se ondula, según accedemos a la cuenca del Tajo, y el sol ya nos mira de costado, no cenitalmente. Las sombras se desperezan, alejándose del cuerpo que las proyecta, encinas sobre todo, huyendo del ocaso.

       No hay descanso en cuanto veo. En el ordenador, pasan, en su reloj esquinero y digital, las unidades del minuto, una a una, ansiando arribar a la estación final de trayecto. Ha habido cambio de paisaje.

      Hay una cultura de árbol en la panorámica. Hileras de cipreses, bosquecillos de encinas, graciosas alineaciones de álamos… Y surgen, por la ventanilla, perfiles de industrias, tuberías tecnológicas y pétreas vallas que resguardan arcanos privados que antes no eran.

     Incluso ellos cantan el tiempo fugaz que se va. Todo fluye, nada permanece. Lo dice el filósofo, y el cronista lo lee en el Campo de La Mancha. Vale.

SALUTACIÓN A MI NIETO

Miércoles, 18 Junio, 2008

Guille 

  

Amado Guille,

tuyo será el siglo XXI,

tan ansiado siempre

-y tan lejano… -

para los de mi generación.

 

 Contigo nos continuamos todos

y hacemos nuestro al tiempo.

 Tú tomarás tu parte

de ese tiempo,

como yo tomé la mía,

a mi manera,

como decía aquella

vieja canción de Sinatra.

 Y harás con ella,

lo que quieras,

o lo que puedas,

o lo que te dejen.

Digo, de tu parte,

la que te corresponde

en este tiempo

que ahora veo nuestro,

tuyo y mío y de todos

los que nos rodean.

 

 Mientras tú no eras aún,

pensaba que era

yo quien era

propiedad del tiempo.

No me ocurrió con tu padre,

en quien no veía nada

fuera de la ternura del gozo.

 Contigo veo

que podemos con él.

Con el tiempo.

 

 Me continúo en ti,

más allá del tópico de decirlo,

de la costumbre

de repetir frases hechas,

de reiterar e insistir

en las viejas cosas de siempre.

Tú podrás cambiar esas cosas,

o algunas por lo menos.

Alguien te ayudará

y marchará contigo.

A tu lado,

como tu padre y tu madre,

como nosotros, tus abuelos…

Y el resto de ciudadanos del mundo.

Amado Guille,

sé feliz,

y consciente,

y solidario.

Fórmate en lo que te guste,

y le sirva a los demás.

El resto de todo eso… serás tú,

(pero no le des mucha importancia).

INOCENCIO LARIO

Domingo, 15 Junio, 2008

Taza larios

            Era un hermoso referente de esta tierra, cuando aún no estaba de moda tener referente. Su cerámica tenía, y tiene, algo intrínseco de sureste, de murciano, de lorquino, de ibérico primigenio y ancestral. Todos nos reconocemos, misteriosamente, en ese color levemente asalmonado, gordezuelo en medida exacta, entre la morbosidad y la mesura. Y esas flores, mínimas, no abundosas, barrocas en exceso, del boniquismo aberrante. Lo suyo era algo zen, avant la lettre. La sencillez emanaba fluyente, fácil, verdaderamente popular, de sus formas, de sus volúmenes, de sus texturas, del tacto inducido que su visión procuraba a todos.

            Su tienda exposición, al pie del barranco, a las puertas misma de Lorca, su ciudad, era como un escaparate de algo del alma verdadera de Murcia, de lo murciano, conseguido a través de lo lorquino. El juego de café, que aún a treinta años de su adquisición, sigue siendo el juego de café para las galas, en mi casa, me recuerda constantemente que nuestra alma, la española y murciana, es ese misterio de barroco simple, acaso rústico, esencia de barroco que reclama sitio propio desde Salzillo. No es el barroco levantino sorollesco, abarrotante y demasié, propio de un levante de latitudes más septentrionales. Es esa veta clara del artista veraz, que respeta el vacío, como componente de su creatividad; como Gaya, mismamente, lo hacía.

            Ahora, el artista se ha ido al Cielo. Nos deja este legado cimero en estética y en testimonio cierto de verdad, en cerámica resuelto. Trabajó para el pueblo, y dio a la cultura del pueblo credencial de validez artística. Porque la cerámica de Lario es patrimonio de excelencia de esta tierra, una nota de identidad propia, integrada en lo nacional español, y aun ibérico, y un orgullo para todos. Ha muerto un artista. Vale.

“LOS OJOS DE LA NIEBLA”, DE RAQUEL LANSEROS

Miércoles, 11 Junio, 2008

RL

Presentamos en el Museo Ramón Gaya el libro de Raquel Lanseros, una leonesa de Murcia, titulado “Los ojos de la niebla”, un poemario de fuerte unidad, que configura toda una galería de personajes retratados con un sentido profundamente lírico, definidos en unos momentos de especial tesitura humana. Analogamos, en la ocasión, esas perspectivas de carácter etopéyico, a la capacidad de la llamada cámara Kirian de plasmar el aura de las personas. Raquel, como si su estro creativo tuviera esa misma virtualidad, nos ilumina a los personajes de sus poemas con una luz metafórica de inusitada calidad, que descubre el perfil más poético del modelo.

            Desde el oximorón del título, que opone, consensuadamente, la contingencia de mirar a la de obstaculizar precisamente esa misma posibilidad de apreciar perfiles, volúmenes, sombras, materias y colores de las cosas, hasta el memorable poema final -el único dedicado a una persona de carne y hueso, la sensible Beatriz, maestra enamorada de un verso de Dante, finada en plena juventud- recorremos todo un mágico sendero de poemas construidos con una fluidez natural, basada en la recurrencia metafórica continúa. Una metáfora constantemente innovada, redimida de los referentes tradicionales de la Poesía. La sorpresa, a veces de raigambre surrealista, la alusión a la actualidad, a la cultura, a las imágenes que tienen clara procedencia de los media… una metáfora nueva, en fin, nos ayuda a una plácida lectura, basada, de una parte en el asalto de la sorpresa de vivir, anclado quizás en el norteamericano Walt Whitman, de otra en ese conocido sentimiento de elegía civil, acaso con débito en Gil de Biedma.

            Con Raquel Lanseros tenemos una voz poética clara y propia, que hace posible experiencia y conciencia, sentimiento y logos. Leámosla. Vale.

 

MURCIA Y LOS DICCIONARIOS

Jueves, 5 Junio, 2008

FGP           

Presento, junto a Pepe Belmonte y Cristina  -la hija del autor-, en el Museo Arqueológico, el libro de Francisco Tomás García Purriños, Diccionario de Términos Religiosos Español-Francés, en realidad un apéndice práctico de su tesis doctoral sobre la ciencia de hacer diccionarios, editado por la Universidad Pontificia de Salamanca. El amigo Paco, todo humanidad, es vecino de Murcia, pero gallego de nación; en el sentido que se decía la frase cuando nadie en este país desdecía de ser español.

            García Purriños desveló la enorme amplitud de todo lo concerniente a la confección de diccionarios. Desde la tipografía, pasando por la fonética, hasta la gramática, la lexicografía y un sin fin de saberes más, que sólo un entusiasta como él, con una fe en Dios y en la familia inatacable, puede tener la paciencia, la sabiduría y la disposición necesaria para hacerlo. “Se planteó ante mí la dificultad del reto, y no tuve más remedio que aceptarla”, dice proponiendo como máxima moral atreverse con lo más intrincado y complejo presente ante nosotros. Nunca la huida, ni el pactismo con la dificultad. Y ese reto era abarcar todas las disciplinas científicas que integran la Diccionárica.

            No es aventurado decir que en Murcia habita una de las mayores autoridades en la confección de diccionarios. Y se me viene a la cabeza, que, en Murcia, tuvimos a una mujer ejemplar en esta materia. Allá por los años 50, vivió y fue vecina de Murcia, una humilde ama de casa, que, entre pucheros y biberones, iba escribiendo las fichas del diccionario general más apreciado que existe: María Moliner. Según García Márquez, su mejor colaboradora.

            Ahora, con García Purriños, Murcia continúa ese milagro de albergar a estos héroes, que trabajan en el silencio humilde de su sabiduría. Vale.

 

ELOGIO DE ROMA

Domingo, 1 Junio, 2008

Roma 

                                 Para Alfonso y Ángela

Agradécele, extranjero,

a tu claro destino de hombre

haber conocido la ciudad de Roma.

 Y eleva, piadoso, tus plegarias y oraciones

bajo los altos pinos a los dioses

para que vuelvan a poner

a esta ciudad en tu horizonte.

 Pues no hay gloria

que ante sus muros no se postre,

honor que a sus piedras no les sobre

ni fama que exceder pueda

a la que habrá de infundir

eternamente su preclaro nombre:

 Roma: la ciudad primera

entre todas las del Orbe.