
Dicen que, en el Juicio Final,
a todos cuantos sepan
el nombre de cien árboles,
habrán de absolverlos para la eternidad.
A mí, desde hoy,
me queda un nombre menos.
Aprendí el tejo.
Estaba en el antemuro interno
de la ermita parroquial
de Quintanilla del Rebollar,
allá en el Alto Burgos,
cercano a los Montes Cantábricos.
Junto a la cancela
que limita el pequeño altozano,
sobre el que se erige la ermita,
allí se erguía, grave y enhiesto;
más orondo que un ciprés,
y más adusto que un roble o un pinsapo,
majestuosamente serio, el tejo.
Los antiguos griegos lo creyeron eterno,
y junto a él ubicaban sus tumbas,
de lápidas y epitafios.
Una voz amiga me lo señaló.
Guardián del sacro lugar,
y del cementerio aledaño,
me pareció apropiada
compañía para todo
lo que la sobria ermita encerraba:
las santas imágenes sagradas
y los pocos restos humanos
que allí descansan.
Qué bien plantado lo encontré,
al tejo… con su doble presencia,
sacra y profana.
El tejo, de hermosa estampa.
El tejo, que me prestó su imagen
para que la uniera a su palabra.
Un nombre de árbol, apenas nada;
pero mucho para mí,
que despertaba del sueño leve
de ignorar que ignoraba
la existencia del tejo,
en tanto que árbol,
y en tanto que palabra.
Este artículo fue publicado
el Viernes, 25 Julio, 2008 at 10:42 pm y archivado en la categoría Literatura.
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8, Julio, 2009 a las 6:06 pm
[…] poema me lo envió Ignacio, sacado de una página […]
13, Julio, 2009 a las 10:21 am
Hola Santiago, en la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente nos ha encantado tu poema y, si no hay inconveniente, lo hemos difundido en el Canal de Árboles Singulares de la Plataforma RUNA (Convergencia RUral NAturaleza):
http://www.ruralnaturaleza.com/og/%C3%A1rboles-singulares/propuesta/un-tejo-en-las-merindades
Si te interesan los temas que planteamos (Árboles Singulares, RUNA Burgos…) puedes darte de alta en la plataforma y enviar y recibir información sobre los mismos, tener tu propio blog etc..
Muchas Gracias por tu poema.
Un saludo.
Igor Llorente
Programa RUNA
Fundación Félix Rodríguez de la Fuente
13, Julio, 2009 a las 11:17 am
Muchas gracias a todos. Un honor que contéis conmigo. Un abrazo
13, Julio, 2009 a las 10:15 pm
Este comentario fue puesto por error en un post de Julio 2009. Lo traslado a su sitio.
[…] Es difícil hacer una descripción del ambiente que rodea a este pie, la tranquilidad del lugar comunica una paz enorme, es como si el tiempo se enlenteciera. Una vez allí, sentarse bajo el teixu o bien en la bancada de lascas que rodea el campo de la iglesia es una oportunidad que no debemos dejar pasar. Hay lugares con un encanto especial y este lo tiene. Solo falta disfrutarlo -solo o en compañía- orbayando y percibir el olor a tierra mojada. […]