Archivo para Enero, 2009

EL FERNANDO VII DEL MUBAM NO ES DE VICENTE LÓPEZ

Sábado, 31 Enero, 2009

FVII 2  

El pasado jueves 29 de Enero, inauguramos ciclo, y van tres ya, en el MUBAM. Este año está dedicado al Retrato. Abrió el curso el Catedrático Don Antonino González Blanco, un regalo que el destino ha hecho a Murcia. Su labor investigadora y divulgativa ha dado a esta tierra unos frutos innegables, y muy de agradecer. El último, en esta precisa ocasión. El hallazgo se debe por tanto al patronazgo conjunto del MUBAM que realiza y al CENTRO DE PROFESORES MURCIA I que programa y organiza el evento. Le había tocado lidiar al profesor riojano con un comentario acerca del cuadro Retrato de Fernando VII, atribuido según catálogo al oriolano Vicente López. El Profesor deshizo el equívoco, y razonó la atribución al pintor Luís de la Cruz, canario que llegó hasta la cámara real. Antonino mostró la imagen de un Fernando VII -obra indubitada del canario- relativamente anciano, pero ataviado exactamente igual que el retrato de Murcia. El mismo uniforme de Capitán General, con fajín rojo, y condecoraciones y banda exactamente repetidas en ambos. Hay evidentes diferencias entre ellos: el de reconocida procedencia de Luís de la Cruz más anciano y demacrado, y el de Murcia, más orondo, como feliz bobalicón. Pero ambas caras poseen realismo. No son los rostros aviesos que Goya puso en el rey felón. Ni los idealizados de Vicente López. Claramente, el retrato del MUBAM entra en la idea del retrato real plasmada siempre por Luís De la Cruz.

            El pintor canario era miniaturista, tal era su formación inicial, y la minuciosidad de la indumentaria real en el cuadro de Fernando VII semianciano roza lo primoroso. No así en el de Murcia, que presenta pinceladas más sueltas. Antonino lo explicó por la acción, inexperta, de los autores fácticos, en todo caso, del cuadro. Lo que resultó evidente para todos los que acudimos a oír al maestro riojano es que hay que situar al cuadro como dentro del entorno del maestro canario. La alusión a Vicente López debe desaparecer de la bibliografía.

            Asimismo, bosquejó Antonino, no una reivindicación de Fernando VII, pero sí una reconstrucción de su figura. Sentadas las bases, hoy populares, por Galdós y Goya de su culpabilidad absoluta, el conferenciante conjeturó si no cabría pensar si pudo hacer algo distinto a lo que hizo, en la Europa absolutista de entonces. Siempre dejando clara su condenable actuación personal. Vale.

MENINAS DE MANOLO VALDÉS EN MURCIA

Jueves, 29 Enero, 2009

Menina 

            La escultura viene a visitarnos. Y se planta en la calle. Y se deja mirar. Eso, ay, no lo puede hacer la pintura. La arquitectura vive en la calle, y es algo integrado en el paisaje urbano. Ella misma hace paisaje urbano. Pero la escultura, cuando viene a la calle, nos visita. Había una escultura, de pedestal o así, que vivía en la calle. Eso es otra cosa. La escultura de pedestal o de memorial aspira sólo a recordarnos que hubo tal cosa o tal prócer a quien conmemorar, por lo común. La escultura de visita es, también, otra cosa.

            Ahora le toca el turno a Murcia, de ciudad visitada y a Manolo Valdés de visitante. Otras veces ha sido Madrid con Botero. La muestra de Valdés es un paseo por el siglo de oro español. Y nos propone unas meninas y unas variantes de rostros de galanes con sombrero de airón. Todo muy moderno. Valdés ha quintaesenciado las formas velazqueñas o del tiempo de Velázquez, y las ha dotado de un aspecto que muestra su dolor de materia sufrida, en unas superficies aparentemente maltratadas, pero que no son sino la marca que el tiempo hubiera podido dejar en las obras. Las rayas, los rotos, las arrugas, las estrías, heridas son del tiempo, bien que modeladas por la mano del Maestro, que ha escuchado al pasado y a su consigna de época, una época de leyenda negra y de dolor. Las meninas eran Infantas, pero eran Infantas tristes, destinadas a ser carne de boda de estado. Vestían de colorines y transparencias, que Velázquez sublimaba muy bien, con ese difuminar los perfiles tan característico suyo.  Ahora Valdés las viste de negro integral, añadiendo el luto a ese sufrimiento matérico que decimos. Y queda esa gracia de las formas, de los perfiles, de los volúmenes, despojados ya de la circunstancia toda: reducidos por genial simplificación a ese cántaro extraño que forma el cuerpo y los brazos. Un cántaro repleto de agua de la Historia, que sacia la sed de quien sepa beberla, sin necesidad de abocar el búcaro.

            Y delante de todas, como una madre vigilante, la Dama Ibérica del levante, con sus grandes orejeras enmarcantes del óvalo facial, geométricamente simplificado a formas elementales de círculo. Y es que las sacerdotisas ibéricas de lo prerromano, antecedentes eran, ancestros, de aquellas meninas prudentes y desgraciadas de Velázquez y Valdés. Vale.

POESÍA Y FILOSOFÍA

Domingo, 25 Enero, 2009

Tao

            El Maestro y su discípulo paseaban por el jardín del estanque de las flores de loto. La mañana era radiante y hermosa. Transcurría la Primavera.

            Entonces, el discípulo preguntó:

            -Maestro, ¿qué diferencia hay entre Poesía y Filosofía?

            Anduvieron todavía algunos pasos en silencio. Y ya el discípulo comenzaba a creer que había preguntado alguna inconveniencia, cuando contestó el Maestro:

            -¿Ves esa mariposa que sobrevuela las flores abiertas?

            -Sí, Maestro –contestó el muchacho.

            -Pues, sentirte atraído por mirarla es la Poesía…

            -¿Y la Filosofía, Maestro?

            -La Filosofía es saber que te gusta contemplarla.

            Durante el resto de la jornada, el Maestro no volvió a pronunciar palabra alguna. Y el discípulo supo contestarse, solo, todas las preguntas que se le fueron ocurriendo en muchos días.

UN SITIO PARA REGRESAR

Martes, 20 Enero, 2009

Itaca 

Un sitio para regresar

¿quién no lo tiene?

Distinto es

un sitio al que volver.

Volver, volvemos

a muchos lugares.

sólo podemos regresar

a un sitio.

Sólo en un sitio

se halla la magia

que hicimos nuestra.

O que nos hizo suya.

Un sitio para regresar,

como Ulises a Ítaca.

Habitante siempre

de la dormida memoria,

y guardián sempiterno

de parte de lo que somos

desde que un día

se nos instaló el alma

en aquel paisaje,

en aquel abrazo,

en aquel aroma,

o entre aquellas sonrisas

con aquellas personas…

Y, sobre todo, con aquella manera

profundamente extraña y amable

que encontraron,

entonces y allí, las cosas

de ocurrir y configurarse.

SAN ISIDORO, PATRÓN DE INTERNET

Domingo, 18 Enero, 2009

SI 

            Eso leo por ahí, en el ciberespacio, y me parece muy bien. Por supuesto, no están obligados a aceptar su patronazgo quienes no quieran, faltaría más; como tampoco se está obligado a aceptar al recién celebrado San Antón como patrón de los animales. O cualquier otro santo patrón de cualquier otra cosa. Pero los católicos, muy religiosos, poco religiosos o nada religiosos, tenemos a gala aceptar al noble santo cartagenero, recriado en Sevilla, como patrón.

            Y por qué, se preguntarán algunos. Pues muy sencillo: San Isidoro, cuyo nombre significa “Don de Isis”, compiló todo el saber de su tiempo, y lo puso ordenadamente, con mucha racionalidad, en su obra “Etimologías”. Exactamente, lo que hace Internet. La obra de San Isidoro de Cartagena perduró 7 siglos 7; o sea, siete. Por supuesto que con muchos errores, pero esos errores eran los de su tiempo, no los de San Isidoro. Él compiló lo que había. Y, hasta en eso se adecua a Internet: porque, seamos sinceros, por Internet viaja cada camelo y mixtificación, que sonrojaría al mismísimo San Isidoro, si levantar cabeza.

            El hijo de Severiano, el cartagenero hispano romano que casó con visigoda, inaugurando mestizaje cultural, acabó con la sabiduría como arcano, como secreto mistérico que sólo se daba a los iniciados. Sus “Etimologías” podían servir a cualquiera que supiera leer. Aunque entonces sabían leer muy pocos. Pero hasta eso, Isidoro el Bueno quiso enmendar, y abrió escuelas por toda la Bética, para que los niños pudieran aprender. La barbarie mahometana de los primeros momentos, la bereber -no digo la posterior califal- acabó con el despliegue isidoriano, que hubiera adelantado tres siglos la llegada de Aristóteles a Hispania; es decir, a Europa. Y por ende, el Renacimiento, cuyo origen acaso, hubiese tenido lugar no en Italia, sino en Hispania, más precisamente, en la Bética, actual Andalucía. Todo por San Isidoro.

            Por todo ello, veo justísimo que se haga a San Isidoro, Patrón de los internautas, no sólo católicos, sino cristianos, porque por aquellas fechas, toda Europa era cristiana en un solo aliento, sin protestantes ni anglicanos, calvinistas y demás. Las Etimologías fueron el Google de su tiempo, ya digo que hasta Santo Tomás de Aquino, cuando la Región de Murcia, entonces Marca Visigótica, volvió a la senda cristiana, suya siete siglos antes de que apareciera la media luna imperialista por el valle del Sangonera. Vale.

LÁGRIMAS DEL FRÍO

Jueves, 15 Enero, 2009

L2 

El frío extremo nos hace

derramar lágrimas.

 

El frío solo,

sin nosotros.

 

Nada hay de sentimiento en ellas.

 

Cuando salen,

salen solas,

sin que haya mediado

nada que sintamos nosotros

en la génesis de su ser.

 

Son lágrimas sin llanto,

causadas por un capricho

de la humana fisiología.

Lágrimas huérfanas,

que nunca salieron

como expresión de ningún sentir.

 

Pero hay lágrimas verdaderas

que acaso hubiesen querido,

como estas del frío,

ser huérfanas ellas mismas,

y no haber tenido

sentimiento alguno humano

que expresar. Esta pena, aquel dolor…

 

Y acaso ocurra también

que estas lágrimas del frío,

mudas, desamparadas,

más envidien aún

a esas sus otras hermanas

del llanto o la alegría,

pues aquellas son, al fin,

encendidas lágrimas vivas,

mientras que ellas,

engendradas tan sólo  por el frío,

nada fueron siempre

sino pobres lágrimas muertas,

cadáveres de lágrimas,

que en fúnebre cortejo salen,

mejilla hacia abajo,

hasta el gélido camposanto de la nada.

 

Las otras lágrimas, las vivas,

sucede que conocen bien

el largo camino del recuerdo.

TOMBUCTÚ, SEGÚN MANUEL PIMENTEL

Domingo, 11 Enero, 2009

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Quiero hacer aquí el panegírico que más intenso pueda yo hacer, para la novela de Manuel PimentelEl Arquitecto de Tombuctú“. Manuel es hombre de camino intelectual, interno; como lo fue su novelescamente biografiado, Abú Isaq Es Saheli; un granadino del XIV, que tras haber triunfado, como poeta y jurisconsulto, en su patria, hubo de exiliarse por escandalizar con herejía, alienado por vino y estupefacientes. Su peregrinación por el Norte de África, hasta El Cairo, y Medio Oriente, Damasco, Bagdad y La Meca, le trae, por último a Tombuctú, en el séquito del Emperador Kanku Mussa, rey de los negros. Allí se convierte en el arquitecto de las mezquitas de barro, prodigio y paradigma de la espiritualidad exenta de lujo.
La novela se desarrolla en 99 capítulos, los 99 nombres de Alá, en un guiño, constante en la novela, a la existencia de dos Islams: el bueno, el del amor, y el malo, el de la intransigencia, de la yihad contra los infieles. Ahí, Pimentel expone tesis: no sólo inventa, en los huecos que su exhaustiva investigación no ha podido cubrir. Su tesis es que el Islam de los dos murcianos, o mursíes, Abú Abbas El Mursí, en Alejandría e Ibn Arabí, en Damasco, es, o puede ser, una religión compatible con la magia del antiguo Egipto, con el animismo del mundo negro subsahariano, con el cristianismo copto o con cualquier otro tipo de transcendencia. Una tesis valiente en el mundo de hoy, tan convulso por la misma causa. Y en ese sentido, la novela es un canto a la transigencia, la tolerancia y el amor entre los humanos todos: razas, culturas, sexos, e incluso, niveles de discapacitación, como se demuestra en el amor hacia su inseparable ahijado, Jawdar.
Particular emoción supone para un murciano de hoy, conocer que en dos puntos álgidos de su camino interno, Es Saheli recibe dos iluminaciones certeras y determinantes, la de El Mursí, que le enseña lo engañoso de los sentidos, e Ibn Arabí, que le muestra que allá donde no hay amor, no se encuentra Alá, Dios, el Absoluto…
Pero por debajo de todo esto, la novela es una novela de aventuras: amores, desamores, batallas, sobresaltos, viajes… con una estructura de avance en paralelo y bucle narrativo, además de inteligentísima, muy efectiva de cara al lector de novelas que busca saber qué pasa… Lo dicho, lean esta novela inmediatamente. Vale.

LIBROS SIN LEER…

Lunes, 5 Enero, 2009

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Cuántos libros

haya en mi biblioteca,

que jamás leí…

¡no quiera yo saberlo

en ningún modo!

Tampoco sus títulos todos,

ésos que, desde sus lomos,

acechan mi atención

para herirla como al paso,

aunque llegando al fondo.

Testigos queden de mi ignorancia,

aunque ante mi persona

sea tan sólo.

Y quiera el destino

que sus páginas vírgenes

puedan ser leídas

algún día por otro,

que no yo,

que nunca me atreví

a pasar por ellas mis ojos.

Perdón le pido  los autores

que los escribieron en algún tiempo,

más o menos lejano a mí,

más o menos de mis días remoto.

Acaso, pienso,

¿dónde, cuándo y cómo…?

a tantos libros míos

no tratarán por esos mundos

del mismo e idéntico modo.

Mas no sea tal ventura

disculpa alguna

para mi despropósito.

Y a los duendes literarios

que habitan en los tales libros

con humildad solicito sean conmigo,

en su veredicto, generosos.