Archivo para Marzo, 2009
Pero, a la fin y a la postre, se lo confieso, Molina y Barberán, junto con Ballester, son los pintores de mis inicios como gustador de la pintura. Son mis pintores. Y tengo con ellos cierta complicidad no generacional, pero sí de época: la suya, de maestros; la mía, de alumnillo de Bachillerato. Vale.
DONOSA JORNADA EN BAYARQUE
Sábado, 28 Marzo, 2009
Para Miguel Ángel, Pili, Victoria y Miguelillo.
Aconsejo el río Bacares.
y no debía decir más,
que a los peregrinos bastaba
escuchar: ¡Compostela!,
para irse hasta allá,
andando caminos,
atravesando puentes,
arrostrando calamidad.
Mas piadoso seré
con vosotros,
y, amable, os descubriré
dónde tal río está.
Se halla en Almería.
En su oriente deberéis buscar.
Y no en la costa,
mas tampoco tan adentro,
que no se pueda encontrar.
No toméis a broma
este pequeño cantar,
que tiene la rima hondos
secretos del idioma
que sólo ella puede descifrar.
Bien pudiera el río Bacares
tener égloga de buen cantar.
Y ser Arcadia donosa
de algún poeta universal.
Y si he de elegir
causa de que no sea
mi destino tener posteridad
sea por no saber escribir
lo que merece el río Bacares
en grandeza y amenidad.
Bacares viene de vacas,
que latín es, y no morisco,
su vocablo en puridad.
Ni siquiera castellano.
Romana es su estirpe
y auténtica su latinidad.
Y es que parece Asturias,
Cantabria o Canadá.
Verdes laderas de Marzo
se deslizan hasta el cauce breve
que arrullando va
su canción de agua
que llega hasta el mar.
Y los álamos, y los almendros,
y los juncos y…
otros árboles cuyo nombre,
otro alguien mejor que yo,
perfectamente sabrá…
Mas todo eso no importa.
Importa sobre todo ahora
la indolente amenidad,
el sabroso bienestar…
que a la vera del río Bacares
pasé un día de Marzo,
buscando felicidad.
18 de marzo de 2009
POSTAL DE ALSACIA
Miércoles, 25 Marzo, 2009
Hortensias de Alsacia
a la vera del río.
Sauces que lloran
verdes lágrimas
sobre el pañuelo
del agua, en estío.
Geranios en balcones,
rojos tejados
y travesaños vistos.
Catedrales románicas,
palacios, castillos…
Enre los viajes que nunca hice,
habréis de ser por siempre
hermoso instante detenido,
postal maravillosa que, os digo,
jamás logrará velar
el injusto e irreparable olvido.
¿CONOCIÓ BELLUGA A CASANOVA?
Viernes, 20 Marzo, 2009Un Giacomo Casanova de apenas 16 años cumplidos, pero con dos doctorados (¿) en Leyes a sus espaldas, llega a Roma, entre 1741 y 1743. En esta última fecha ya lo han despedido de la Ciudad Eterna. Luis de Belluga y Moncada fallece en 1743, en la misma Roma. El veneciano llega como paje –digámoslo así- del Cardenal Acquaviva, Troyano Acquaviva. Los Acquaviva gozaban de la prebenda de Embajadores de España ante la Santa Sede. El Cardenal de tan homérico nombre lo era en aquel tiempo. ¿Cómo no suponer que Belluga frecuentara la Embajada o recibiese recados de la misma? El propio Belluga había sido Embajador en la década precedente.
Por supuesto que una investigación de mayor enjundia que un ojeo a Google podría dilucidar el asunto, pero un blog es buen espacio para la conjetura. El palacio de la Embajada era ya el que es ahora, allí, en la Plaza de España. Recordemos que, bajando la escalinata de la Trinidad, de frente se tiene a la Fuente de la Barcaccia, eludiéndola, se entra en la calle Greco, donde está el café literario más famoso de Roma. Pero si, una vez descendida la famosa gradería, tira uno a la izquierda, se llega al obelisco de la Inmaculada, frente a la misma puerta de la Embajada. Por cierto, las dos plazas y sus aledaños fueron territorio de soberanía española hasta la Revolución francesa. Y los soldados españoles disparaban a todo romano que se aventurara sin permiso en la zona. Incluso podían cogerlo, alistarlo en el ejército, y enviarlo a cualquier parte del mundo. Se atrevían, además, los españoles, a salir de leva por otras barrios romanos. Hubo tiros por ello, y barricadas. El mapa de la soberanía española de entonces debiera incluir aquella plaza. Hasta hoy, cuando el Papa acude el 8 de Diciembre a celebrar a la Purísima no es sino huésped -honorariamente- del Embajador.
Bien, Belluga muere el 22 de febrero de 1743. ¿Vio a Casanova alguna vez acompañando en segunda o tercera fila al Embajador? ¿Por qué no? Belluga era ultramontano, defensor del poder temporal de la Iglesia. Casanova era liberal por naturaleza. Acaso se cruzasen las miradas, y fuera como un encuentro, un relevo, del ayer con el mañana, en el siempre precario presente.
A Casanova lo echaron por amparar, acaso demasiado, a una monja en su habitación de la Embajada. Belluga debió morir casto. Vale.
MENSAJES JESUITAS EN SAN ESTEBAN, MURCIA
Domingo, 15 Marzo, 2009La fachada de la desacralizada iglesia de San Esteban, en Murcia, es un monumento a la conocida capacidad jesuítica para lanzar dobles mensajes equívocos, de los que aúnan lo uno y su contrario. El templo era la capilla de servicio del Colegio Jesuita de Murcia, fundado a mediados del siglo XVI, apenas iniciada la andadura de la Orden: O mejor dicho, de la Compañía, dado el carácter militar que se autoatribuyó. Y lo que pensamos como fachada, no es sino entrada lateral. Su entrada principal se hallaba por dentro del palacio mismo, sobriamente renacentista. Anotemos que la capilla es de traza gótica, con sus altas nervaduras y arbotantes. Primera mensaje doble: el Renacimiento para estudiar, el Medievo para rezar.
El obispo de Cartagena, en el XIII, había recibido de Alfonso X, posiblemente, las tierras sobre las que se levanta el Palacio, aledañas a las que hoy son los conventos de Las Claras primero y Las Anas después, espacialmente hablando. El titular episcopal es, en el XVI, Esteban de Almeyda. Los jesuitas, en agradecimiento, consagran a San Esteban la iglesia. Ganado el Obispo, ganada la diócesis debieron pensar. En la ciudad, desde los tiempos del Studium Convetuale de Raimond Martí, y sus dominicos tomistas, la Orden de Santo Domingo, de Santo Tomás y de San Vicente Ferrer ordenaba el tráfico piadoso en la comarca. Los Jesuitas, desde un comienzo, se oponen conceptual y fácticamente a los dominicos. Éstos predican al pueblo, a las masas. Aún tenemos la estatua de San Vicente Ferrer en Santo Domingo, predicando desde su balcón de fierro a los paseantes de la plaza, frente al soberbio ficus. Los Jesuitas, que han aprendido de la Reforma luterana, forman a las élites. Los dominicos estudian teología. Los Jesuitas estudian todo. Se hacen sabios en cualquier disciplina humana y divina.
El santo a quien se dedicó la capilla se halla arriba, en medio del pórtico, que no tiene frontispicio triangular, sino horizontal. Y presenta una rodilla en actitud de comenzar a ser doblada. Viste de diácono, que fue el oficio que los Apóstoles le dieron. Fanáticos judíos lo apedrearon hasta darle muerte. Según la hagiografía perdurada, se arrodilló, y pidió el perdón para sus lapidadotes. En pétrea filacteria inmediata inferiormente a San Esteban, leemos en latín. IN NOMINE IESU OMNE GENU FLECTATUR. Traduciendo por la claro: EN EL NOMBRE DE JESÚS, TODOS GENUFLEXOS. O sea, hacen de San Esteban poco menos que el primer jesuita, a la par que halagan al titular de la diócesis, que porta su nombre. La genuflexión final del mártir la interpretan como un acto jesuita. Hábil manera de unir el nombre de Jesús, fundamental en la naturaleza de la Compañía, al mismo Santo y al Obispo.
Un poco más en bajo, a los lados, sobre la filacteria, pero sobre las dos hormacinas guardianas de la jambas del pórtico, pusieron más tarde, seguramente cuando los canonizaron, a San Ignacio, fundador de la Compañía, y a San Francisco Javier, el bienaventurado más célebre de sus seguidores. Ya no estaba sólo San Esteban como “jesuita”, ya tenían santos.
En la hornacina de la izquierda, muy deteriorado, tenemos a San Lucas, el toro que lo simboliza, se halla debajo de su pie izquierdo. San Lucas fue médico, y hasta su incorporación a las labores apostólicas de San Pablo, no hizo otra cosa que estudiar. Lo dice su hagiografía más difundida. Aparece con un libro en las manos. El mensaje es claro: primero estudiar, formarse, duramente… después actuar en consecuencia. Una leyenda bajo el pedestal dice: THEOLOGIA CALICATUR… y no se puede leer más para el simple método de fijar la vista desde cerca. LA TEOLOGÍA MÁS PURA… Especialistas habrá que descifren lo que resta, pero el sentido es claro. Teólogos después de sabios. Tal es el horizonte formativo de la Compañía. Los famosos Ejercicios Espirituales de San Ignacio no otra cosa perseguían. Despojar a la persona de todos sus lastres o impurezas y forjar al hombre nuevo, lanzado al estudio y a la misión divina de propagar la fe, primero que todo entre las clases nobles.
En la hornacina de la derecha, hay una figura de mujer con una palma de mártir, y pisa en su pie derecho, una cabeza con barbas y melenas, cinta en la frente, que, vista y leída la leyenda de abajo, resulta ser la de un sabio griego. La leyenda dice: SAPIENTES PIETATE SUPERAVIT. Entendamos: A LOS SABIOS LES SUPERA LA PIEDAD. Es la segunda viñeta del comic teológico comenzado con San Lucas. Primero Sabiduría, luego Teología. Pero, entre ambas: la Piedad. La Piedad, no la fe. A la vez tenemos un alegato contra los dominicos: Teología sin estudios, nada. Y en la alegoría de la Piedad, un reclamo contra los protestantes, que creen que la fe sola salva. Roma, roca del Catolicismo, proclama que sin obras, sin piedad, no hay salvación, aunque haya fe. Es el mensaje teológico de Trento. De un “golpe de fachada”, descalifican a la vieja orden medieval, los dominicos, y afrentan al nuevo orden centroeuropeo de la libre interpretación y de la fe salvífica.
Entre los dominicos, ya caducados –es su mensaje- y los protestantes, inmersos en el error hereje: ellos, los jesuitas, continuadores de San Esteban y San Lucas, los primeros que dieron testimonio moderno de Jesucristo.
O sea, cualquier profesor de Historia podría explicar la Reforma y la Contrarreforma tan sólo con esta fachada.
Aún hay más en la fachada, pero… acaso baste por hoy.
¡Cuántas cosas nos dicen la piedras, que ignoramos!
EL AMOR COMO BIOQUÍMICA
Domingo, 8 Marzo, 2009“Las hormonas definen el calendario amatorio: la testosterona dispara el deseo y la oxitoscina mantiene la fidelidad”
(Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey)
Qué cosa sea el amor,
nadie lo sabe.
No es el amor cosa del saber:
es el amor cosa del sentir.
Los antiguos alquimistas
conocían bien todas las piedras preciosas.
Sabían sus brillos,
la calidad de sus luces,
averiguaban su peso específico.
Y tenían los listados
de todas sus cualidades curativas,
mágicas y astrológicas.
Fue mucho más tarde
que los científicos
descubrieron sus sistemas de cristalización,
y supieron dibujar
las complicadas geometrías
de sus átomos y moléculas.
Pero cuando eso sucedió,
ya no había antiguos alquimistas.
Igual ocurre, os digo, con el amor.
Somos como aquellos antiguos alquimistas.
Sabemos de tal misterio
los suspiros, las miradas,
los temblores, los susurrantes decires…
Pero nunca sabremos
qué cosa sea, en el fondo, el amor.
Acaso en algún futuro
-futuro imperfecto desde luego-
algún sabio dé en la ocurrencia de investigarlo,
y nos diga la bioquímica genética del amor.
Y, así, proclame que se pueda averiguar
cuáles dos criaturas habrán fatalmente de enamorarse.
Yo, aquí y ahora,
con todos los antiguos alquimistas
de la vieja sabiduría del amor,
brindo solemne
por la primera excepción que,
con toda seguridad,
desmienta la teoría del tal
futuro geólogo del enamoramiento.
Pues no es el amor cosa del saber,
que es, os lo aseguro,
-y así será por siempre-
cosa del sentir, enigmático asunto misterioso
que siempre escapará a cualquier asedio de la razón.
Es por eso que somos humanos
Somos como aquellos antiguos alquimistas.
Sabemos de tal misterio
los suspiros, las miradas,
los temblores, los susurrantes decires…
Pero nunca sabremos
qué cosa sea, en el fondo, el amor.
-futuro imperfecto desde luego-
algún sabio dé en la ocurrencia de investigarlo,
y nos diga la bioquímica genética del amor.
Y, así, proclame que se pueda averiguar
cuáles dos criaturas habrán fatalmente de enamorarse.
con todos los antiguos alquimistas
de la vieja sabiduría del amor,
brindo solemne
por la primera excepción que,
con toda seguridad,
desmienta la teoría del tal
futuro geólogo del enamoramiento.
que es, os lo aseguro,
-y así será por siempre-
cosa del sentir, enigmático asunto misterioso
que siempre escapará a cualquier asedio de la razón.
LAFILOLOGÍA, DE LUTO
Martes, 3 Marzo, 2009




