Archivo para Marzo, 2009

MOLINA SÁNCHEZ Y MUÑOZ BARBERÁN

Martes, 31 Marzo, 2009

Barberán

JMAS 

     Exponen estos días, acaso por última vez simultáneamente, los dos más importantes pintores del siglo XX en Murcia. Muñoz Barberán y Molina Sánchez. Aclaro el énfasis expresivo. Ambos pintores viven el triunfo de una manera de entender el arte como mercado libre, que coincidió con su etapa de fulgor personal y creativo. Ambos vivieron de lo que el Arte les daba en tanto que vendedores de cuadros. A los dos les hizo vivir de su pintura el desarrollo español de los 60. Desarrollismo para algunos. La expansión económica llegó a las capitales españolas medias, como Murcia, en aquellos tiempos. Y sus burgueses tuvieron el excedente de capital suficiente como para comprar arte. Molina y Barberán les correspondieron elevando su nivel de consumo estético. Hicieron alzarse a la burguesía murciana, desde el Realismo de sus antecesores en el mismo plano pictórico, hasta un cierto impresionismo, que ya escapaba de la reproducción del modelo como referencia única de mérito. En este hacer ascender al recién creado comprador de arte, en su nivel de modernidad y exigencia, fueron acompañados por Mariano Ballester, y por otros.

     Molina y Barberán no son todavía pintores de subvención, como menudean tantos a partir del 75. Y no son pintores de culto, como Ramón Gaya o Pedro Cano, acaso más exógenos a Murcia, por cosmopolitas. De ahí que hayamos usado la preposición “en” para aludir a su vinculación a Murcia. Otra cosa hubiera sido con la preposición “de”; en cuyo caso sí cabrían los dos citados a continuación. Son pintores de clientes. Una modalidad preindustrial. Hoy el Arte es cosa de la inversión o de la subvención. El mercado libre malvive con unos pocos coleccionistas, que, acaso, se saben de otro tiempo.

    Ambos son figurativos, Barberán y Molina. Y ambos fueron entrañables amigos. Padre de familia algo más que numerosa el primero, sin hijos el segundo. Unidos en la pasión por el arte. Molina se fugó de Murcia, y consiguió vivir en Madrid como ilustrador. El, con otros, mantuvo viva la llama de los ilustradores del tiempo de la Republica, hasta que se convirtió en autor. Muñoz Barberán se inicia como ayudante de fotógrafo, y la querencia por la estampa, por el testimonio, no lo abandonará nunca. Molina Sánchez es la Lírica, Muñoz Barberán la narrativa. Amigo de la música sinfónica el primero, apasionado de esa monumental muestra narrativa y total que es la Opera, el segundo. 

   En los cuadros de Molina hay unidad sintética, poética, la mirada acaba enseguida de contemplar el cuadro; el resto es para el espíritu. Con Muñoz Barberán, nuestra mirada es necesariamente analítica. Divaga de una parte a otra componiendo la narración en su conjunto. Molina navegó más hacia el abstracto. Lo figurativo, en sus dos temas más característicos y últimos –los Ángeles y los centros de flores-, es sólo pretexto para dejar a los brochazos, a la espátula… erigirse en señora absoluta del lienzo. Lo podemos ver en las alas de esos Ángeles que pueblan el pabellón alto del Palacio del Almudí. Dichas alas no son sino lienzos dentro del lienzo para que la libérrima creatividad del artista se exprese a capricho.

     Muñoz Barberán también bebió del abstracto, y de la pintura matérica; pero siguió más firme en su fidelidad a lo figurativo como numen del cuadro. Pintó frescos en iglesias, poco dadas a la innovación. En la muestra de pintura pasional que se expone en el Museo Salzillo –una genial idea- vemos ese afán de narratividad costumbrista, pero revestida de impresionismo y de soltura en la técnica de dejar la materia pictórica en el lienzo, compatibilizada con figuras, escenario y/o paisaje. Muñoz Barberán no fue coloreador de volúmenes. Entendía el lienzo como una zona de distribución de luz, la cual revelaba los volúmenes. Y aporta un dato nada baladí: un fino humor que el contemplador de sus cuadros puede rastrear a menudo: el humor. Aprécienlo, por ejemplo, en esa imitación del fotográfico flash que hace con los pinceles en uno de los cuadros dedicados a los “Coloraos”. Parece decirnos que sus ojos son el flash. Un guiño a sus inicios, y un jugar con la mente del espectador: pintura suplantando a la fotografía o al revés. Sus puntos de vista son siempre los de la misma altura de los contempladores de la procesión del Viernes Santo. No busca otro: es el mismo que el de los fotógrafos que pululan siempre alrededor de la procesión. Y es el de todos.

     Pero, a la fin y a la postre, se lo confieso, Molina y Barberán, junto con Ballester, son los pintores de mis inicios como gustador de la pintura. Son mis pintores. Y tengo con ellos cierta complicidad no generacional, pero sí de época: la suya, de maestros; la mía, de alumnillo de Bachillerato. Vale.

DONOSA JORNADA EN BAYARQUE

Sábado, 28 Marzo, 2009

Bayarque 

                          Para Miguel Ángel, Pili, Victoria y Miguelillo.

 Aconsejo el río Bacares.

y no debía decir más,

que a los peregrinos bastaba

escuchar: ¡Compostela!,

para irse hasta allá,

andando caminos,

atravesando puentes,

arrostrando calamidad.

 Mas piadoso seré

con vosotros,

y, amable, os descubriré

dónde tal río está.

 Se halla en Almería.

En su oriente deberéis buscar.

Y no en la costa,

mas tampoco tan adentro,

que no se pueda encontrar.

 No toméis a broma

este pequeño cantar,

que tiene la rima hondos

secretos del idioma

que sólo ella puede descifrar.

Bien pudiera el río Bacares

tener égloga de buen cantar.

Y ser Arcadia donosa

de algún poeta universal.

Y si he de elegir

causa de que no sea

mi destino tener posteridad

sea por no saber escribir

lo que merece el río Bacares

en grandeza y amenidad.

 Bacares viene de vacas,

que latín es, y no morisco,

su vocablo en puridad.

Ni siquiera castellano.

Romana es su estirpe

y auténtica su latinidad.

 Y es que parece Asturias,

Cantabria o Canadá.

Verdes laderas de Marzo

se deslizan hasta el cauce breve

que arrullando va

su canción de agua

que llega hasta el mar.

 Y los álamos, y los almendros,

y los juncos y…

otros árboles cuyo nombre,

otro alguien mejor que yo,

perfectamente sabrá…

 Mas todo eso no importa.

Importa sobre todo ahora

la indolente amenidad,

el sabroso bienestar…

que a la vera del río Bacares

pasé un día de Marzo,

buscando felicidad.

              18 de marzo de 2009          

POSTAL DE ALSACIA

Miércoles, 25 Marzo, 2009

Alsacia

Hortensias de Alsacia

a la vera del río.

Sauces que lloran

verdes lágrimas

sobre el pañuelo

del agua, en estío.

Geranios en balcones,

rojos tejados

y travesaños vistos.

Catedrales románicas,

palacios, castillos…

Enre los viajes que nunca hice,

habréis de ser por siempre

hermoso instante detenido,

postal maravillosa que, os digo,

jamás logrará velar

el injusto e irreparable olvido.

¿CONOCIÓ BELLUGA A CASANOVA?

Viernes, 20 Marzo, 2009

casanova-7gif.JPG           belluga.jpg

 Un Giacomo Casanova de apenas 16 años cumplidos, pero con dos doctorados (¿) en Leyes a sus espaldas, llega a Roma, entre 1741 y 1743. En esta última fecha ya lo han despedido de la Ciudad Eterna. Luis de Belluga y Moncada fallece en 1743, en la misma Roma. El veneciano llega como paje –digámoslo así- del Cardenal Acquaviva, Troyano Acquaviva. Los Acquaviva gozaban de la prebenda de Embajadores de España ante la Santa Sede. El Cardenal de tan homérico nombre lo era en aquel tiempo. ¿Cómo no suponer que Belluga frecuentara la Embajada o recibiese recados de la misma? El propio Belluga había sido Embajador en la década precedente.

            Por supuesto que una investigación de mayor enjundia que un ojeo a Google podría dilucidar el asunto, pero un blog es buen espacio para la conjetura. El palacio de la Embajada era ya el que es ahora, allí, en la Plaza de España. Recordemos que, bajando la escalinata de la Trinidad, de frente se tiene a la Fuente de la Barcaccia, eludiéndola, se entra en la calle Greco, donde está el café literario más famoso de Roma. Pero si, una vez descendida la famosa gradería, tira uno a la izquierda, se llega al obelisco de la Inmaculada, frente a la misma puerta de la Embajada. Por cierto, las dos plazas y sus aledaños fueron territorio de soberanía española hasta la Revolución francesa. Y los soldados españoles disparaban a todo romano que se aventurara sin permiso en la zona. Incluso podían cogerlo, alistarlo en el ejército, y enviarlo a cualquier parte del mundo. Se atrevían, además, los españoles, a salir de leva por otras barrios romanos. Hubo tiros por ello, y barricadas. El mapa de la soberanía española de entonces debiera incluir aquella plaza. Hasta hoy, cuando el Papa acude el 8 de Diciembre a celebrar a la Purísima no es sino huésped -honorariamente- del Embajador.

            Bien, Belluga muere el 22 de febrero de 1743. ¿Vio a Casanova alguna vez acompañando en segunda o tercera fila al Embajador? ¿Por qué no? Belluga era ultramontano, defensor del poder temporal de la Iglesia. Casanova era liberal por naturaleza. Acaso se cruzasen las miradas, y fuera como un encuentro, un relevo, del ayer con el mañana, en el siempre precario presente.

            A Casanova lo echaron por amparar, acaso demasiado, a una monja en su habitación de la Embajada. Belluga debió morir casto. Vale.

MENSAJES JESUITAS EN SAN ESTEBAN, MURCIA

Domingo, 15 Marzo, 2009

S. Esteban         

   La fachada de la desacralizada iglesia de San Esteban, en Murcia, es un monumento a la conocida capacidad jesuítica para lanzar dobles mensajes equívocos, de los que aúnan lo uno y su contrario.  El templo era la capilla de servicio del Colegio Jesuita de Murcia, fundado a mediados del siglo XVI, apenas iniciada la andadura de la Orden: O mejor dicho, de la Compañía, dado el carácter militar que se autoatribuyó. Y lo que pensamos como fachada, no es sino entrada lateral. Su entrada principal se hallaba por dentro del palacio mismo, sobriamente renacentista. Anotemos que la capilla es de traza gótica, con sus altas nervaduras y arbotantes. Primera mensaje doble: el Renacimiento para estudiar, el Medievo para rezar.

            El obispo de Cartagena, en el XIII, había recibido de Alfonso X, posiblemente, las tierras sobre las que se levanta el Palacio, aledañas a las que hoy son los conventos de Las Claras primero y Las Anas después, espacialmente hablando. El titular episcopal es, en el XVI, Esteban de Almeyda. Los jesuitas, en agradecimiento, consagran a San Esteban la iglesia. Ganado el Obispo, ganada la diócesis debieron pensar. En la ciudad, desde los tiempos del Studium Convetuale de Raimond Martí, y sus dominicos tomistas, la Orden de Santo Domingo, de Santo Tomás y de San Vicente Ferrer ordenaba el tráfico piadoso en la comarca. Los Jesuitas, desde un comienzo, se oponen conceptual y fácticamente a los dominicos. Éstos predican al pueblo, a las masas. Aún tenemos la estatua de San Vicente Ferrer en Santo Domingo, predicando desde su balcón de fierro a los paseantes de la plaza, frente al soberbio ficus. Los Jesuitas, que han aprendido de la Reforma luterana, forman a las élites. Los dominicos estudian teología. Los Jesuitas estudian todo. Se hacen sabios en cualquier disciplina humana y divina.

            El santo a quien se dedicó la capilla se halla arriba, en medio del pórtico, que no tiene frontispicio triangular, sino horizontal. Y presenta una rodilla en actitud de comenzar a ser doblada. Viste de diácono, que fue el oficio que los Apóstoles le dieron. Fanáticos judíos lo apedrearon hasta darle muerte. Según la hagiografía perdurada, se arrodilló, y pidió el perdón para sus lapidadotes. En pétrea filacteria inmediata inferiormente a San Esteban, leemos en latín. IN NOMINE IESU OMNE GENU FLECTATUR. Traduciendo por la claro: EN EL NOMBRE DE JESÚS, TODOS GENUFLEXOS. O sea, hacen de San Esteban poco menos que el primer jesuita, a la par que halagan al titular de la diócesis, que porta su nombre. La genuflexión final del mártir la interpretan como un acto jesuita. Hábil manera de unir el nombre de Jesús, fundamental en la naturaleza de la Compañía, al mismo Santo y al Obispo.

            Un poco más en bajo, a los lados, sobre la filacteria, pero sobre las dos hormacinas guardianas de la jambas del pórtico, pusieron más tarde, seguramente cuando los canonizaron, a San Ignacio, fundador de la Compañía, y a San Francisco Javier, el bienaventurado más célebre de sus seguidores. Ya no estaba sólo San Esteban como “jesuita”, ya tenían santos.

            En la hornacina de la izquierda, muy deteriorado, tenemos a San Lucas, el toro que lo simboliza, se halla debajo de su pie izquierdo. San Lucas fue médico, y hasta su incorporación a las labores apostólicas de San Pablo, no hizo otra cosa que estudiar. Lo dice su hagiografía más difundida. Aparece con un libro en las manos. El mensaje es claro: primero estudiar, formarse, duramente… después actuar en consecuencia. Una leyenda bajo el pedestal dice: THEOLOGIA CALICATUR… y no se puede leer más para el simple método de fijar la vista desde cerca. LA TEOLOGÍA MÁS PURA… Especialistas habrá que descifren lo que resta, pero el sentido es claro. Teólogos después de sabios. Tal es el horizonte formativo de la Compañía. Los famosos Ejercicios Espirituales de San Ignacio no otra cosa perseguían. Despojar a la persona de todos sus lastres o impurezas y forjar al hombre nuevo, lanzado al estudio y a la misión divina de propagar la fe, primero que todo entre las clases nobles.

            En la hornacina de la derecha, hay una figura de mujer con una palma de mártir, y pisa en su pie derecho, una cabeza con barbas y melenas, cinta en la frente, que, vista y leída la leyenda de abajo, resulta ser la de un sabio griego. La leyenda dice: SAPIENTES PIETATE SUPERAVIT. Entendamos: A LOS SABIOS LES SUPERA LA PIEDAD.  Es la segunda viñeta del comic teológico comenzado con San Lucas. Primero Sabiduría, luego Teología. Pero, entre ambas: la Piedad. La Piedad, no la fe.  A la vez tenemos un alegato contra los dominicos: Teología sin estudios, nada. Y en la alegoría de la Piedad, un reclamo contra los protestantes, que creen que la fe sola salva. Roma, roca del Catolicismo, proclama que sin obras, sin piedad, no hay salvación, aunque haya fe. Es el mensaje teológico de Trento. De un “golpe de fachada”, descalifican a la vieja orden medieval, los dominicos, y afrentan al nuevo orden centroeuropeo de la libre interpretación y de la fe salvífica.

            Entre los dominicos, ya caducados –es su mensaje- y los protestantes, inmersos en el error hereje: ellos, los jesuitas, continuadores de San Esteban y San Lucas, los primeros que dieron testimonio moderno de Jesucristo.

            O sea, cualquier profesor de Historia podría explicar la Reforma y la Contrarreforma tan sólo con esta fachada.

            Aún hay más en la fachada, pero… acaso baste por hoy.

            ¡Cuántas cosas nos dicen la piedras, que ignoramos!

EL AMOR COMO BIOQUÍMICA

Domingo, 8 Marzo, 2009

AMOR

“Las hormonas definen el calendario amatorio: la testosterona dispara el deseo y la oxitoscina mantiene la fidelidad”

            (Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey)

Qué cosa sea el amor,
nadie lo sabe.
No es el amor cosa del saber:
es el amor cosa del sentir.

Los antiguos alquimistas
conocían bien todas las piedras preciosas.

Sabían sus brillos,
la calidad de sus luces,
averiguaban su peso específico.
Y tenían los listados
de todas sus cualidades curativas,
mágicas y astrológicas.

Fue mucho más tarde
que los científicos
descubrieron sus sistemas de cristalización,
y supieron dibujar
las complicadas geometrías
de sus átomos y moléculas.
Pero cuando eso sucedió,
ya no había antiguos alquimistas.

Igual ocurre, os digo, con el amor.
Somos como aquellos antiguos alquimistas.
Sabemos de tal misterio
los suspiros, las miradas,
los temblores, los susurrantes decires…
Pero nunca sabremos
qué cosa sea, en el fondo, el amor.

Acaso en algún futuro
-futuro imperfecto desde luego-
algún sabio dé en la ocurrencia de investigarlo,
y nos diga la bioquímica genética del amor.
Y, así, proclame que se pueda averiguar
cuáles dos criaturas habrán fatalmente de enamorarse.

Yo, aquí y ahora,
con todos los antiguos alquimistas
de la vieja sabiduría del amor,
brindo solemne
por la primera excepción que,
con toda seguridad,
desmienta la teoría del tal
futuro geólogo del enamoramiento.

Pues no es el amor cosa del saber,
que es, os lo aseguro,
-y así será por siempre-
cosa del sentir, enigmático asunto misterioso
que siempre escapará a cualquier asedio de la razón.

Es por eso que somos humanos

LAFILOLOGÍA, DE LUTO

Martes, 3 Marzo, 2009

p Y r

            Se ha ido el Maestro de Gramática, Pepe Perona, un murciano de Cuenca, que ha gobernado la nave de la Filología, entendida como devenir histórico, en esta Región, los últimos años, tras sus maestros Muñoz Cortés y Muñoz Garrigós. Los murcianos se lo debemos de agradecer. Yo lo hago, gustoso, en nombre de todos cuantos quieran.

            Me siento un privilegiado, Pepe, por poder disponer de estas letras para decirte adiós. O hasta luego. Tus libros, tus artículos, tus estudios… tus decires, no todos impresos, son ya historia. Pienso citarte muchas veces. Espero que no me venza la ley del sobreuso lingüístico que impone que el abuso de un dicho, degenera su forma y su fondo. Tu manera de ser, exigente, y a la vez cercana, hizo de ti una figura en el mundo de las letras murcianas. Y aun en las españolas. Tus opiniones sobre Pérez Reverte son únicas. Con razón te dedicó el joven maestro  de escritores un delicioso cuento-artículo que todos recordamos.

            Quiero recordarte como el amigo de letras, antes que como el profesor universitario. Tenías fama de dómine trabucaire, independiente y feroz con lo trapacero y chapucista. Eras ejemplo de independencia. No tenías ataduras ideológicas, ni oficialistas. Hiciste de tu ciencia tu devoción. Y tu descreimiento desenmascaró muchas falsas visiones de la realidad. Cuántos te deben tanto, Pepe. Y no lo saben. Has formado muchas conciencias, que es mejor que formar muchos filólogos. Tu lección de independencia, sobre todo moral, es un legado que allá ellos quienes no sepan verla.

            Me pregunto, Pepe, cuál será la primera verdad que habrás querido saber en el Cielo al que has llegado. Y pienso que no habrá sido filológica la pregunta tuya. Habrá sido alguna del tipo: ¿Llevaba yo razón? Y te habrán sonreído por toda respuesta. Tu pensamiento habrá sido: “vaya, también aquí hay que remover conciencias”. Y te habrás puesto a ello. Ya tendrás tiempo de saber el nombre y personalidad del verdadero autor del Mío Cid o los orígenes de la diptongación castellana cuando los primeros romances. No era eso lo importante, sino cómo empleaba el poder la lengua, los escritos e incluso el cambio lingüístico, para imponerse.

            En fin, Pepe. Los papeles están de luto. Otras firmas vendrán; pero nadie como tú habrá llegado a las más altas cimas del sarcasmo y descreimiento, tan útiles para renovar todo. Sic tibi terra levis. Vale.