LA RISA DE LAS MUJERES MUERTAS

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                       El título de hoy lo recojo de un libro, una novela. Es del autor murciano José Emilio Iniesta. Lo presentó la primavera pasada, y yo lo comento hoy, al final de este verano que se despide con tromba de agua otoñal. Se trata de una doble novela: histórica y actual. La actualidad que indaga en el pasado.
La Sevilla de nuestro tiempo y la del siglo XI se mueven al compás de un bucle en el tiempo que pervive en la percepción de unos cuantos privilegiados, recurrentemente a los largo dela Historia. En medio, un recorrido por París, El Cairo, Madrid… Y una educación sentimental que se va conociendo a sí misma, a la par que va analizando el pormenor de ese bucle histórico que desdice la concepción newtoniana del tiempo, para acercarse a la einsteniana. Todo sin dejar el ancho campo de las humanidades, que a todos concierne.
          

Julio Petrel guitarrista de concierto clásico, tiene una visión luego de terminar una interpretación en el Alcázar sevillano: una princesa mora, del siglo XI, le pide ayuda. No duda ni por un momento de su autenticidad, y el sucederse de las pistas para arribar al logro final, constituye, con un ritmo de buena novela, la trama. Estamos ante una buena novela, en fondo y en forma, que hace de su autor uno de los mejores novelistas murcianos, junto a Pérez Reverte, Luis Leante y Pedro García Montalvo.  Iniesta documenta todos sus contextos con maestría y rigor, y hace así que el lector no se sienta estafado por una ambientación de guardarropía o hemeroteca embutida a fortiori. Además, sabe jugar con la intriga, que sigue paso a paso, tanto el enigma de la invasión almorávide de la Sevilla de Al-Mótamid, como la evolución anímica-sentimental de Petrel. No olvida el novelista su murcianía de origen, y así, nos narra, por ejemplo, el triste final del poeta mursí Ibn-Wahbum. Un detalle que le honra. Por todo esto, La Risa de la Mujeres Muertas es una novela de las que sí se pueden recomendar para aprender Historia, así como para pasar un tiempo agradable muy singular: el de leer una buena novela, con la que aprendemos la difícil asignatura de la vida, con Julio Petrel y su búsqueda de la Princesa Buthhayna, que, a fin de cuentas es buscar, para Petrel sus auténticos orígenes, su propia naturaleza. Vale.

Un comentario a “LA RISA DE LAS MUJERES MUERTAS”

  1. Rosa Cáceres dijo:

    Felicito al novelista muy sinceramente. Me consta su competencia en esos temas y su excelente pulso como narrador.

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