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MENSAJES JESUITAS EN SAN ESTEBAN, MURCIA

Domingo, 15 Marzo, 2009

S. Esteban         

   La fachada de la desacralizada iglesia de San Esteban, en Murcia, es un monumento a la conocida capacidad jesuítica para lanzar dobles mensajes equívocos, de los que aúnan lo uno y su contrario.  El templo era la capilla de servicio del Colegio Jesuita de Murcia, fundado a mediados del siglo XVI, apenas iniciada la andadura de la Orden: O mejor dicho, de la Compañía, dado el carácter militar que se autoatribuyó. Y lo que pensamos como fachada, no es sino entrada lateral. Su entrada principal se hallaba por dentro del palacio mismo, sobriamente renacentista. Anotemos que la capilla es de traza gótica, con sus altas nervaduras y arbotantes. Primera mensaje doble: el Renacimiento para estudiar, el Medievo para rezar.

            El obispo de Cartagena, en el XIII, había recibido de Alfonso X, posiblemente, las tierras sobre las que se levanta el Palacio, aledañas a las que hoy son los conventos de Las Claras primero y Las Anas después, espacialmente hablando. El titular episcopal es, en el XVI, Esteban de Almeyda. Los jesuitas, en agradecimiento, consagran a San Esteban la iglesia. Ganado el Obispo, ganada la diócesis debieron pensar. En la ciudad, desde los tiempos del Studium Convetuale de Raimond Martí, y sus dominicos tomistas, la Orden de Santo Domingo, de Santo Tomás y de San Vicente Ferrer ordenaba el tráfico piadoso en la comarca. Los Jesuitas, desde un comienzo, se oponen conceptual y fácticamente a los dominicos. Éstos predican al pueblo, a las masas. Aún tenemos la estatua de San Vicente Ferrer en Santo Domingo, predicando desde su balcón de fierro a los paseantes de la plaza, frente al soberbio ficus. Los Jesuitas, que han aprendido de la Reforma luterana, forman a las élites. Los dominicos estudian teología. Los Jesuitas estudian todo. Se hacen sabios en cualquier disciplina humana y divina.

            El santo a quien se dedicó la capilla se halla arriba, en medio del pórtico, que no tiene frontispicio triangular, sino horizontal. Y presenta una rodilla en actitud de comenzar a ser doblada. Viste de diácono, que fue el oficio que los Apóstoles le dieron. Fanáticos judíos lo apedrearon hasta darle muerte. Según la hagiografía perdurada, se arrodilló, y pidió el perdón para sus lapidadotes. En pétrea filacteria inmediata inferiormente a San Esteban, leemos en latín. IN NOMINE IESU OMNE GENU FLECTATUR. Traduciendo por la claro: EN EL NOMBRE DE JESÚS, TODOS GENUFLEXOS. O sea, hacen de San Esteban poco menos que el primer jesuita, a la par que halagan al titular de la diócesis, que porta su nombre. La genuflexión final del mártir la interpretan como un acto jesuita. Hábil manera de unir el nombre de Jesús, fundamental en la naturaleza de la Compañía, al mismo Santo y al Obispo.

            Un poco más en bajo, a los lados, sobre la filacteria, pero sobre las dos hormacinas guardianas de la jambas del pórtico, pusieron más tarde, seguramente cuando los canonizaron, a San Ignacio, fundador de la Compañía, y a San Francisco Javier, el bienaventurado más célebre de sus seguidores. Ya no estaba sólo San Esteban como “jesuita”, ya tenían santos.

            En la hornacina de la izquierda, muy deteriorado, tenemos a San Lucas, el toro que lo simboliza, se halla debajo de su pie izquierdo. San Lucas fue médico, y hasta su incorporación a las labores apostólicas de San Pablo, no hizo otra cosa que estudiar. Lo dice su hagiografía más difundida. Aparece con un libro en las manos. El mensaje es claro: primero estudiar, formarse, duramente… después actuar en consecuencia. Una leyenda bajo el pedestal dice: THEOLOGIA CALICATUR… y no se puede leer más para el simple método de fijar la vista desde cerca. LA TEOLOGÍA MÁS PURA… Especialistas habrá que descifren lo que resta, pero el sentido es claro. Teólogos después de sabios. Tal es el horizonte formativo de la Compañía. Los famosos Ejercicios Espirituales de San Ignacio no otra cosa perseguían. Despojar a la persona de todos sus lastres o impurezas y forjar al hombre nuevo, lanzado al estudio y a la misión divina de propagar la fe, primero que todo entre las clases nobles.

            En la hornacina de la derecha, hay una figura de mujer con una palma de mártir, y pisa en su pie derecho, una cabeza con barbas y melenas, cinta en la frente, que, vista y leída la leyenda de abajo, resulta ser la de un sabio griego. La leyenda dice: SAPIENTES PIETATE SUPERAVIT. Entendamos: A LOS SABIOS LES SUPERA LA PIEDAD.  Es la segunda viñeta del comic teológico comenzado con San Lucas. Primero Sabiduría, luego Teología. Pero, entre ambas: la Piedad. La Piedad, no la fe.  A la vez tenemos un alegato contra los dominicos: Teología sin estudios, nada. Y en la alegoría de la Piedad, un reclamo contra los protestantes, que creen que la fe sola salva. Roma, roca del Catolicismo, proclama que sin obras, sin piedad, no hay salvación, aunque haya fe. Es el mensaje teológico de Trento. De un “golpe de fachada”, descalifican a la vieja orden medieval, los dominicos, y afrentan al nuevo orden centroeuropeo de la libre interpretación y de la fe salvífica.

            Entre los dominicos, ya caducados –es su mensaje- y los protestantes, inmersos en el error hereje: ellos, los jesuitas, continuadores de San Esteban y San Lucas, los primeros que dieron testimonio moderno de Jesucristo.

            O sea, cualquier profesor de Historia podría explicar la Reforma y la Contrarreforma tan sólo con esta fachada.

            Aún hay más en la fachada, pero… acaso baste por hoy.

            ¡Cuántas cosas nos dicen la piedras, que ignoramos!

¿SE PERDIÓ EL CID EN MOLINA DE SEGURA?

Domingo, 15 Febrero, 2009

cid

            El segundo destierro del Cid, luego del de Santa Gadea –legendario y casi seguramente apócrifo destierro- tuvo mucho que ver con tierras murcianas. Aledo y Molina de Segura. Sucedió en 1089, más o menos. El rey castellano, antes leonés, Alfonso VI, ha decidido ir en ayuda de su paladín García Jiménez, que resiste en pleno corazón de Xarq-al-Andalus, al frente de una corta mesnada, guarnecido en un castillo, el de Aledo.  Con base en él, causa estragos por toda la comarca del Guadalentín.

            Desde Toledo baja Alfonso, buscando Hellín como punto de encuentro. Desde Zaragoza, hasta Játiva y Onteniente, desciende por el mapa Rodrigo Ruy Díaz, el de Vivar. Andan cerca, pero no se encuentran. Cuando el rey ha llegado hasta la misma Aledo, a la que rodean todas las taifas musulmanas y aun los magrebíes de Yusuf, sucede que el paladín castellano, lo está esperando en Molina de Segura.

            ¿Por qué no se encontraron?

            Cabe conjeturar que Alfonso llegó a través de Sierra Espuña, por extraño que parezca, pues todo el llano, desde Múrsya a Lorca se hallaba tomado por la hueste moruna que cercaba a García Jiménez. Acaso el Cid esperaba en lo bajo del valle, junto a Múrsiya, en Molina, refuerzos para acudir por el mismo llano del Guadalentín, hasta el nido de águilas de Aledo, rompiendo el cerco. Indudablemente, Alfonso entró en Aledo por la montaña, pues no se llegó a entablar batalla.

            Ya en Aledo, comprueba que el Cid no ha llegado, ni se le espera. Monta en cólera, decide desterrar de nuevo a su vasallo, amén de confiscarle todos sus bienes y emitir orden de encerrar en prisiones a mujer e hijas, y termina por prender fuego a todo el pueblo, antes de abandonarlo.

            Desde el llano del Guadalentín, las tropas de Yusuf y sus aliados, entre los que brilla Al Mutamid, el rey poeta de Sevilla, observan el pavoroso incendio, deducen que Alfonso no planteará batalla, eso significa la tierra quemada, y celebran la recuperación del castillo y la paz en el valle. El castellano se lleva con él a García Jiménez y a los pocos mozárabes, descendientes de los hispanorromanos que conocieron la Cora de Todmir musulmana.

            La conjetura es la siguiente: ¿se perdió el Cid en Molina de Segura? ¿Conocían sus capitanes, correctamente, el mapa? ¿Por qué no se entendieron Alfonso y Rodrigo? Vale.

SAN ISIDORO, PATRÓN DE INTERNET

Domingo, 18 Enero, 2009

SI 

            Eso leo por ahí, en el ciberespacio, y me parece muy bien. Por supuesto, no están obligados a aceptar su patronazgo quienes no quieran, faltaría más; como tampoco se está obligado a aceptar al recién celebrado San Antón como patrón de los animales. O cualquier otro santo patrón de cualquier otra cosa. Pero los católicos, muy religiosos, poco religiosos o nada religiosos, tenemos a gala aceptar al noble santo cartagenero, recriado en Sevilla, como patrón.

            Y por qué, se preguntarán algunos. Pues muy sencillo: San Isidoro, cuyo nombre significa “Don de Isis”, compiló todo el saber de su tiempo, y lo puso ordenadamente, con mucha racionalidad, en su obra “Etimologías”. Exactamente, lo que hace Internet. La obra de San Isidoro de Cartagena perduró 7 siglos 7; o sea, siete. Por supuesto que con muchos errores, pero esos errores eran los de su tiempo, no los de San Isidoro. Él compiló lo que había. Y, hasta en eso se adecua a Internet: porque, seamos sinceros, por Internet viaja cada camelo y mixtificación, que sonrojaría al mismísimo San Isidoro, si levantar cabeza.

            El hijo de Severiano, el cartagenero hispano romano que casó con visigoda, inaugurando mestizaje cultural, acabó con la sabiduría como arcano, como secreto mistérico que sólo se daba a los iniciados. Sus “Etimologías” podían servir a cualquiera que supiera leer. Aunque entonces sabían leer muy pocos. Pero hasta eso, Isidoro el Bueno quiso enmendar, y abrió escuelas por toda la Bética, para que los niños pudieran aprender. La barbarie mahometana de los primeros momentos, la bereber -no digo la posterior califal- acabó con el despliegue isidoriano, que hubiera adelantado tres siglos la llegada de Aristóteles a Hispania; es decir, a Europa. Y por ende, el Renacimiento, cuyo origen acaso, hubiese tenido lugar no en Italia, sino en Hispania, más precisamente, en la Bética, actual Andalucía. Todo por San Isidoro.

            Por todo ello, veo justísimo que se haga a San Isidoro, Patrón de los internautas, no sólo católicos, sino cristianos, porque por aquellas fechas, toda Europa era cristiana en un solo aliento, sin protestantes ni anglicanos, calvinistas y demás. Las Etimologías fueron el Google de su tiempo, ya digo que hasta Santo Tomás de Aquino, cuando la Región de Murcia, entonces Marca Visigótica, volvió a la senda cristiana, suya siete siglos antes de que apareciera la media luna imperialista por el valle del Sangonera. Vale.

EL LATÍN VULGAR NUNCA EXISTIÓ

Sábado, 29 Noviembre, 2008

RS

            El latín vulgar, el padre verdadero de las lenguas romances, el de los veteranos que se asentaban como colonos allá donde el Imperio Romano triunfaba… nunca existió. O no existió con ese nombre. Lo ha dicho Yves Cortez, en un libro que ya lleva publicado en Francia algún año que otro. Y presenta sugerentes razones para sostenerlo. Razones que, desde luego, dejan como teoría, despojada de la certeza, al dogma establecido de que el latín vulgar era el latín del pueblo, diferente del latín clásico, bien de las altas clases o de la Literatura.

            Jamás idioma alguno ha diferido tanto en sus especies lingüísticas diastráticas o variedades debidas a estamentos sociales. Nunca el habla de los cultos ha sido de tipo sintético, desinencial, y el de las clases indoctas, analítico, con preposiciones. Nunca el pueblo ha usado la estructura de frase: sujeto, verbo y predicado, mientra que la clase culta ha dispuesto que el verbo sea situado al final de la cláusula. Nunca.

            Además, por qué la palabra que más estaría en boca de esos veteranos conquistadores: guerra, no era bellum: ¿Por qué llamaban casa a sus casas y no domus? ¿Por qué partieron de un caso oblicuo, el acusativo, para derivarlo según las nuevas tendencias fonéticas a la forma romance? ¿El artículo, cuyo concepto es abstracto –actual, no actual- de dónde sale?, si los demostrativos sólo indican lejanía o cercanía, identificación y cosas así…

            Bien, Yves Cortes nos da la solución: el llamado latín vulgar no era el idioma de los romanos; era el de los vencidos por los romanos, al ocupar el Lazio: un idioma indoeuropeo también, pero analítico… Ocurrió que los romanos, élite militar, intelectual y económica, sojuzgaron al pueblo ocupante. Impusieron sus normas, pero no su lengua, que se diferenciaba bien poco de la suya. Y esta lengua, que Cortez llama “italiano antiguo” (no confundir con el toscano), era la de quienes, casi de inmediato, comenzaron a engrosar las filas de las legiones que conquistaban en nombre del Senado y el Pueblo Romano.

            Hay además, un dato que aportamos nosotros: el que proviene de la leyenda histórica del Rapto de las Sabinas. Los sabinos, pueblo aledaño a Roma, vio cómo los romanos les raptaban a sus mujeres. El final del episodio fue que se fundieron los dos pueblos; pero, el papel de madres quedó asignado –qué remedio, si eran las únicas mujeres que había- a las sabinas, que, de seguro, enseñaron su sabino idioma a sus vástagos todos. Ese idioma no puede ser sino lo que conocíamos como latín vulgar, pero cuya paternidad queda desde ahora discutida. Vale.

FLORIDABLANCA

Sábado, 25 Octubre, 2008

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      Si Saavedra Fajardo ya supuso el triunfo posible de la nobleza última, en el siglo anterior, José Moñino, luego Conde de Floridablanca, no es sino el acceso al triunfo social de la clase media, en la centuria siguiente, la del XVIII, la época de la luces, la Ilustración. Ambos murcianos debieron a su valía y pundonor el ascenso personal que el destino les deparó. En la Diplomacia el primero, en la Política el segundo. Mucho le quedaba a la casi inexistente clase media, para diferenciarse de los hidalgos del siglo de oro; pero este antecedente murciano es un claro signo de que los tiempos tradicionales estaban empezando a resquebrajarse. La sociedad estamental comenzaba a oír chirriar su milenaria máquina.

            Desde sus estudios de bachiller en el Seminario de San Fulgencio, hasta la Presidencia del Gobierno, que él mismo fundó, Floridablanca recorre todos los niveles sociales dados a un “golilla” o “manteista”, despectivos apelativos con que los rancios, aun los rancios ilustrados, llamaban a los políticos de plebeya condición, que no podían presentar otra credencial de valor que su curriculum mismo. La gola y/o el manteo eran los distintivos de los universitarios españoles de la época portaban mientras eran eso: estudiantes universitarios. La despreciable altivez de una aristocracia caduca, así los denominó con clasista designio.

            Cuando, por causa de los servicios prestados en la embajada de Roma, Carlos III lo hizo Conde, Moñino eligió el topónimo de sus pagos murcianos en Alquerías, Floridablanca, haciendo así universal la denominación. Siempre hubo quien le echara en cara, expresa o calladamente, el origen sobrevenido del título nobiliario. Entre ellos, los aragoneses, que, encabezados por el muy ilustrado, y noble de cuna, Aranda, al final, lograron alejarlo del poder.

            La lucha entre Regalismo y Vaticanismo marcó la lucha política de Moñino. Belluga fue vaticanista o ultramontano convencido. Floridablanca, regalista. Saavedra,  a su manera, también lo fue. El Regalismo creía en la supremacía del monarca en lo temporal. Su contrario veía a la Corona, como mero sustentador de la Iglesia. En el fondo, fue la misma causa de escisión que operó en la Reforma. Donde no hubo Iglesia Nacional hubo disputa entre regalistas y ultramontanos, dos siglos más tarde. En el Regalismo dormía lo que hoy llamamos poder civil. A Floridablanca debemos más que a nadie que en nuestros días perviva esa llama, ya por siempre apartada de lo religioso. Vale.

MONTE ARABÍ, UNA PROPUESTA ETIMOLÓGICA

Domingo, 5 Octubre, 2008

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            De pronto, como son esas cosas, me intereso por el Monte Arabí, de Yecla. Y lo primero que me viene a la cabeza es que un lugar con pinturas de hace 10.000 años, con tantas leyendas, con restos ibéricos tan cercanos, con tanto vestigio prehistórico, no puede haber sido bautizado por los árabes, por el pueblo invasor del 711. Primero, es imposible que no tuviera nombre, no sólo cuando la tropa de Tarik o de Abdelaziz aparecen probablemente desde Jumilla. Y lo más seguro es que ya lo tuviera cuando los romanos señoreaban la zona. Era un lugar sagrado, de eso no cabe duda. Y los lugares sagrados pueden carecer de todo, menos nombre.

            Los árabes, como todos los pueblos, fonetizan a su manera las palabras de los pueblos vencidos, que han de usar a menudo. Y, si como resultado de esa fonetización sale una palabra que entiende, se la apropian y rebautizan sin saberlo al lugar. Es lo que pasó con el nombre de la capital de la Región a la que pertenece Yecla: Murcia. Los hispanorromanos la llamaban Myrtia, aun cuando no era sino una encrucijada entre Elche y Lorca de una parte, y Cartagena y la meseta por otra. Los árabes oyeron Murthia, y la asimilaron a Múrsia, lo que comúnmente leemos como Mursiya. Mursiya, en árabe quiere decir algo así como embarcadero. O sea, que todos los musulmanes arábigohablantes que poblaron Murcia desde el 825 hasta el 1266 creyeron que su ciudad significaba embarcadero. Pero la Filología moderna ha descubierto que no había tal. Murcia proviene de Myrtia, la Venus del Mirto.

            Bien, pienso que con el Monte Arabí puede suceder igual. Imaginémonos la llegada de los primeros iberos a la zona, tiempos no datados históricamente. Los paleolíticos –los de las pinturas rupestres- poblaban el valle, y ese cerro en particular. Los iberos hablaban un idioma muy parecido al de los vascos, si no era el mismo. Aran, proveniente de Haran, significa valle en vasco actual (Aranguren, Aranzubía, Arán). Ibili significa, también en vasco actual “andado”, “concurrido”, “transitado”.  Cierto que el monte no es el valle, pero el topónimo pudo aludir a todo el entorno, restringiéndose luego al lugar más característico. Hay muchos casos parecidos. Caracas era el nombre de todo el valle de la capital venezolana, y quedó para la ciudad tan sólo.

            ¿No pudieron los primeros iberos denominar al lugar, Aran-Ibili (el valle habitado)?. El vasco, y ¿por qué no también el ibero antiguo?, es una lengua aglutinante; esto es, hace palabras frase uniendo dos o más raíces.  O sea, Aranbíli o Aranbil… La deformación a través de cartagineses, romanos, godos y bizantinos, bien pudo dar lugar a que, al fin, los árabes dejaran simplemente Arabí, lo que les hacía dueños del topónimo.

            Por supuesto esto no es más que conjetura; pero admitir que tras 9000 años de lugar habitado y sagrado, vinieran los árabes a ponerle nombre, es más conjetura aún. Ese monte es más antiguo que el pueblo ibero, al que, creo, se le debe y puede achacar la denominación del enclave. Vale.

EL PERGAMO DE CARLOS V, EN CAGLIARI

Sábado, 30 Agosto, 2008

Stampace dos 

            Llaman en Cagliari Pérgamo, a un balcón labrado, elevado como tres metros, que construyeron en 1535, para que el César Carlos asistiese a la misa que se celebró en aquella ciudad sarda para despedir a la flota imperial, que al mando de Don Juan de Austria, habría de conquistar Túnez. El mismo Carlos V eligió la ciudad. Más de seiscientos veleros partieron rumbo a La Goleta, nombre con que se conocía el fuerte que custodiaba Túnez. El objetivo era reprimir la piratería morisca, que asolaba todas las costas cristianas del norte del Mediterráneo, amen de expulsar al turco, que se había apoderado de la plaza. Tanta torre de vigilancia como se desperdiga por todo el litoral español, también sardo e italiano, no otra finalidad tenía que paliar el acoso africano.

            El púlpito, balcón o pérgamo está labrado en mármol, y lleva una inscripción alusiva al 12 de Junio de aquel año de grata memoria para el Imperio. Un apóstol, con libro y bordón peregrino, enseñorea la pieza. Debe ser San Juan, a juzgar por el águila que lo acompaña en el otro interpaño de la pieza. Ancho se debió sentir allí el hijo de Juana de Castilla y de Felipe de Flandes; la Loca por mal nombre la primera, y Hermoso, por bueno el segundo. Trastámara  ella, Haubsburgo él.

            Los sardos de Cagliari agradecieron el gesto del César, de hacer partir a las naves de su puerto, y mandaron construir el egregio balcón para la honra imperial de Carlos. Sobre él, se supone que muy atento a mostrar majestad y estilo, oyó misa el Emperador.

            Unos años más tarde, en 1541, Carlos estuvo en Murcia, de paso. Asistió también a misa, en la vieja Catedral Gótica de entonces. Y, asimismo, los murcianos, le prepararon un reclinatorio especial delante de los restos -el corazón entre ellos- de Alfonso X, primer rey cristiano de Murcia. Se lo contaron para honrarle, pero su decisión asombró a los nobles de la ciudad. Alegó no considerarse digno de usurpar o compartir el sitio de tan egregio antecesor, e hizo que le trasladasen sitial para asistir a misa, en otra parte, haciendo ver que, nadie, en adelante, molestase el eterno descanso del rey sabio.

            El pérgamo se conserva en la misma iglesia, la de San Miguel Arcángel –guerrero-, en el barrio de Stampace, pero como reclamo estético de época, a la entrada del templo, reconstruido como delirio barroco por los jesuitas. Unas gradas se elevan a la derecha, según mira quien entra, hasta la iglesia misma. Se halla al fondo de un pórtico dotado de cancela, que da al exterior, mirando a la calle.

            Túnez fue ansiado como reino por el mismo Don Juan de Austria que lo conquistó; pero los celos de Felipe II, su hermanastro, lo impidieron. Poco duró la conquista. Empero, veinte mil esclavos cristianos, dicen crónicas, hallaron libertad. Vale.

DOS FRASES DE SAAVEDRA FAJARDO

Viernes, 23 Mayo, 2008

Saavedra Fajardo           

         Que Saavedra Fajardo fue uno de los cinco mejores escritores españoles del Siglo de Oro, es algo que ningún murciano debería dudar, y aun debía pregonarlo por donde fuese. Para ayudar a esa tarea de vender bien a nuestro Don Diego, y esperando que vayan todos a ver la Exposición que en su honor se tiene abierta en El Almudí, de Murcia, les invito a conocer y entender dos frases del insigne diplomático español.

            Una, la primera es la frase “Necia Altivez”. Un prodigio de eufonía a la española, basada en la sabia repetición del sonido interdental “z”, muy nuestro. Bien, pues el contenido hace referencia al tonto orgullo que Saavedra encontraba, de vez en cuando, por esas Europas por las que él viajaba, siempre en labios de gentes muy autóctonas, que se creían el ombligo del mundo. Casi tres siglos después, Pío Baroja diría aquello de “El Carlismo se quita leyendo y viajando”, que viene a ser lo mismo, peor dicho.

            La segunda es “Trabajosa Ociosidad”. La dice referida a sí mismo, con ocasión de contar cómo fue compilando las prosas de su obra Idea de un Príncipe Cristiano en Cien Empresas, donde reúne ciento uno consejos al Príncipe Baltasar Carlos, basados en la explicación de un dibujo o empresa, con frase en latín o español. Ya era español el idioma de Saavedra, no castellano. Don Diego empleaba su ocio, su descanso, su tiempo libre, en escribir su obra personal, pues todo su tiempo diario, hábil laboralmente, obligado estaba a su trabajo a favor de España. El escritor murciano, pues, no dejaba de trabajar nunca. Como era clérigo menor, no se casó. No tuvo más familia que las órdenes del Rey. Vale.

17 DE MARZO, SAN PATRICIO

Lunes, 17 Marzo, 2008

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Hoy es fiesta en Lorca. La bandera de Irlanda se iza en el balcón del Ayuntamiento en honor del Santiago irlandés. Santiago el Mayor es el San Patricio hispano. Patricio, mientras los bárbaros invadían el Imperio evangelizaba la Isla Celta por antonomasia. Luego, mil años más tarde, ayudaba a las huestes lorquinas en la última batalla de la Reconquista por estas tierras, en la Loma de Aguaderas, al otro lado del Sangonera.

            Patricio era hijo de romano y nativa, había nacido en Escocia, y a los dieciséis años fue secuestrado por un pirata nórdico. Sobrevivió tres años, al cabo de los cuales logró huir, dicen hagiografías que con ayuda divina. Desembarcó en Francia, y allí con sus milagros ayudó a subsistir a quienes lo rescataran de sus raptores. Acabó en Roma, donde le encargaron la evangelización de Irlanda, tierra suya de esclavitud. Lo consiguió por entero. En la mano llevaba, no una espada como Santiago Matamoros, sino un inocente y verde trébol, con el que demostraba la Santísima Trinidad. Con el tiempo, acabó siendo el símbolo de Irlanda misma, libre y católica.

            El nombre de San Patricio une a todos los irlandeses, como antaño el de Santiago a todos los españoles. Dicen también que el santo expulsó a las serpientes de Irlanda, explicando  que tales ofidios falten en Irlanda desde siempre.

            En 1452, tras volver de una correría por el Campo de Cartagena y Mar Menor, la morisma de Huércal y de Vera, pasó ante Lorca. Los cristianos esclavos apresados habían sido dispuestos alrededor de la hueste sarracena, para protegerse. San Patricio, Patrón de los esclavos cristianos, apareció quebrando cadenas. Tras su acción, la tropa cristiana derrotó a la andalusí. Vale.