Archivo para la categoría 'Literatura'

LIBROS SIN LEER…

Lunes, 5 Enero, 2009

imgp4904.JPG

Cuántos libros

haya en mi biblioteca,

que jamás leí…

¡no quiera yo saberlo

en ningún modo!

Tampoco sus títulos todos,

ésos que, desde sus lomos,

acechan mi atención

para herirla como al paso,

aunque llegando al fondo.

Testigos queden de mi ignorancia,

aunque ante mi persona

sea tan sólo.

Y quiera el destino

que sus páginas vírgenes

puedan ser leídas

algún día por otro,

que no yo,

que nunca me atreví

a pasar por ellas mis ojos.

Perdón le pido  los autores

que los escribieron en algún tiempo,

más o menos lejano a mí,

más o menos de mis días remoto.

Acaso, pienso,

¿dónde, cuándo y cómo…?

a tantos libros míos

no tratarán por esos mundos

del mismo e idéntico modo.

Mas no sea tal ventura

disculpa alguna

para mi despropósito.

Y a los duendes literarios

que habitan en los tales libros

con humildad solicito sean conmigo,

en su veredicto, generosos.

CAMPO DEL FRÍO EN MORATALLA

Sábado, 27 Diciembre, 2008

 murcia-moratalla-castillo-01.jpg

Mirando estrellas

por el campo alto de Moratalla,

entre almendros y acebuches,

blando terreno llovido,

y noche bien entrada,

hormiga de la Creación me supe,

ameba insignificante,

cuarto y mitad de la nada.

Idealidades, puras teorías

-agudísimas- del frío,

como puntos de hielo,

las estrellas su recado

a mi conciencia mandaban.

Nocturnos pájaros

que, con insistencia,

hitaban de su nombre mi ignorancia…

contrapunto cercano ponían,

a perros que lejanos ladraban.

A leña que arde olía.

Nadie me acompañaba.

Sólo las luces del pueblo,

como anclados faros vigías,

en el océano oscuro de las sombras,

consuelo eran de mi conciencia náufraga.

Ocurrió aquella noche del primer invierno,

la siempre alegre Navidad ya pasada…

en el que mero punto, sin señalar,

en el ancho espacio de lo Creado,

yo, a mí mismo me imaginaba.

POETA ANTIGUO

Viernes, 19 Diciembre, 2008

Tronco verde  

Dicen algunos poetas

que la naturaleza

es sólo naturaleza.

Y con mucho denuedo

razonan y protestan

de que se haga símbolo,

aviso o advertencia

de aquel pájarillo

y de aquellos árboles.

O con el ocaso encendido

de un día cualquiera.

 

Yo no soy, desde luego,

de ese tipo de poetas.

Y canto a la esperanza

en un amanecer.

O también al amor

imaginado en la belleza

de una rosa con gotas de rocío

que parecen perlas.

O al imposible inalcanzable

en las altivas cumbres

de alguna lejana sierra..

 

Y le escucho sus mensajes

al viento que llega,

y descifro las claves

de un bosque en el crujiente

rumor de sus hojas secas.

 

Dejadme ser poeta antiguo,

de rima y naturaleza.

Dejad que descargue,

desde mi alma, libremente,

sin ansias de laureles,

mi sentimiento de poeta

que allí brota espontáneo

como brotaran, en el hombre,

aquella palabras primeras,

que expresaban la alegría por el sol,

o también, al llegar la noche,

su honda y amarga tristeza.

 

Dejadme ser, a mi manera

tan antigua y obsoleta,

seguir siendo tan sólo eso:

mero aprendiz de poeta

que dibuja, con rimas pobres

y símbolos claros,

las cosas primarias de la naturaleza.

MARUJA Y MIGUEL

Sábado, 6 Diciembre, 2008

  hernandez-miguel.jpg28_marujamallo.jpg

                                                       MARUJA Y MIGUEL 

No cabe duda de que, por esas fechas, el poeta ya había acompañado a la pintora en más de un viaje y de que los rumores de la relación que ambos mantenían habían empezado a correr de boca en boca.                                                                               (De Internet) 

 

Ya están los dos juntos, juntamente con el río.

Verano del treinta y cinco o quizás treinta y cuatro.

Han tomado el puente del Henares por teatro.

No conceden sosiego, ni calma a su extravío.

 

“Tú eres la sola diosa que adoro e idolatro,

ama y señora, de mis manos y mi albedrío.

Testigos: los álamos enhiestos del estío.

Y que infiernos sean conmigo si es que mohatro[1]”.

 

Crujen los cañaverales y croan las ranas…

Bajo el ferroviario puente del río Henares,

dos pasiones trazan amorosas luchas vanas.

 

Ya en lo ardoroso parecen Afrodita y Ares;

y de Paris y Helena, en lecho de trigo, humanas

olas de amor los empujan, que no olas de mares.

 

 

 

 



[1] Mohatro: defraudo, timo, estafo. Homenaje al gusto por los cultismo de MH.

AGUA ALTA EN VENECIA

Martes, 2 Diciembre, 2008

Venecia alta agua  

Sube el agua en Venecia.

Y se inundan las calles y las plazas;

los puentes, tan exiguos.

Es un agua mansa.

No es ola de tsunami, furia de agua.

 

Es marea tranquila, casi inane.

Como un sueño desecho, derrumbado,

esparcido infinitamente,

como sólo infinitamente el agua

sabe esparcirse sola,

buscando espacios y encontrando llanos.

 

Sube el agua en Venecia,

la sublime, atristada ciudad bella.

Y el alma de las piedras

se duele con silencio y grave pena.

 

¿No escucháis su callada queja vana?

Quiere la piedra no volver al agua.

y quiere el agua rescatar su mapa.

 

Y yo, que soy de piedra y soy de agua,

no acepto la contienda que aquí se urde,

y me sumo en perpleja, honda inquietud…

Si es mi cuerpo de piedra,

igual que la alta luna,

Y es de agua mi alma, como son las nubes

¿Hacia cuál de las dos haré fortuna?

SILENCIO CARTUJO PARA EL QUIJOTE

Miércoles, 26 Noviembre, 2008

PAULAR

            Al norte del gran Madrid, aledaño a Rascafría en plena solana de la sierra alta, se alza el monasterio, hoy benedictino ayer cartujo, de Santa María del Paular. La palabra, Paular, viene de Pobolar, sin duda vocablo romano antiguo, que significaría Poblado, lugar con habitantes estables. Fundado por un Trastámara a finales del XIV, alcanzó gran predicamento en los dos siglos siguientes. Más de 500 familias vivían de las industrias y negocios propiciados por los frailes de la Orden del hermano Bruno, un fundador no santo, pero de autorizada veneración por los profesos. Entre las empresas de la Cartuja serrana estaba la fabricación de papel. Lo hacían en los Batanes, un enclave situado al otro lado del río Lozoya, lindante con el monasterio, hoy hotel, antaño residencia real y casi siempre cenobio. Los batanes son los mazos que golpean, impelidos por agua, la materia que se quiere compactar: tejidos, celulosa dispersa…

            Exactamente, por las fechas de publicación del Quijote, el Paular abastecía de papel a Francisco de Robles, el editor madrileño de Miguel de Cervantes. Era papel cartujo. La Orden, fundada en tiempos del Cid, buscaba en el silencio, interior y exterior, el camino para llegar a Dios. Para ello construía sus cartujas en lugares aislados, ya por el extremo frío, ya por el excesivo calor. Eran eremitas que, esporádicamente se reunían en comunidad.

            Quiero pensar que ese silencio absoluto, de alguna manera cierta y clara, pasaba al papel en blanco que fabricaban, usando la energía hidráulica del alto Lozoya. Hoy, un puente neoclásico une el cenobio al ingenio batanero. Antaño, habría que vadear el río. Algún día de aquel 1605, una carreta, casi seguro que tirada por bueyes, atravesó el riachuelo, y comenzó a bordear la sierra, buscando el Camino Real de Madrid a Burgos. Llevaba el papel en que habría de ser impreso el Quijote. De esa manera, al blanco del papel sobre el que fueron depositándose las tintas de los tipos de Francisco de Robles podemos imaginarlo, sin mucho esfuerzo, como trasunto del silencio cartujo, hecho del conocimiento de Dios. Es el Quijote, acaso, el esfuerzo mayor que se ha hecho en la Tierra por explicar al hombre. Si le damos fe a la metáfora, se construyó sobre el silencio de Dios: el papel en blanco de los cartujos. Vale.

LOS GRANDES POEMAS DE AMOR

Domingo, 16 Noviembre, 2008

mb

  Los grandes poemas  de amor,

¿cuánto de verdad tuvieron?

¿Fueron acaso, tan sólo,

bellas palabras por azar halladas?

Sus frases felices, sus acertados versos,

Las encendidas metáforas

que hoy tanto nos emocionan…

¿fueron sentidos

-como nosotros los sentimos-

por los poetas mismos que los hicieron?

  Nada de esto nos es dado saber con certeza…

  Lo que sintieron los poetas,

nunca jamás sabremos.

  Nada nos importe os propongo,

Saber qué fue de ellos,

de sus emociones,

de su fuegos de amor

ni de sus desamores de hielo.

  Fueran los que fueran,

dejémoslos estar,

que sólo para ellos, su vida fue,

y no para nosotros,

que, simplemente, los leemos.

Os digo, pues,

que nosotros, sus lectores,

olvidémonos completamente de eso,

y sigamos leyendo y leyendo

todos aquellos poemas,

que un día, al corazón nos llegaron,

y quisieron quedarse allí

-acaso durmiendo-

para salir, de vez en cuando,

a la consciencia plena

de lo que somos por dentro,

tornando a repetir su mensaje

de belleza escrita y medida

en la magia sonora del poema,

resuelta en el milagro cotidiano

de unos cuantos versos.

 

  Nada más que eso, nada más…

pero también, y qué grandeza,

¡cuánto nada menos!

 

 

OÍR LA LUZ, DE ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

Domingo, 2 Noviembre, 2008

O�r la luz 

            Felizmente, es este otoño, otoño con libro de Eloy Sánchez Rosillo. “Oír la luz”, se llama. Lo he leído en esta sosegada tarde de domingo, tras unos días de lluvia y viento frío. Una de esas tardes de domingo apacibles como un niño dormido, en las que parece que el mundo está ausente, extraviado. Eloy continúa fiel a su poética. Busca, como un minero imposible dentro de su alma o de su sensibilidad, y encuentra siempre la idea feliz, la veta sentimental -pero no gastada- de su interior. Y nos la muestra en una versificación simple de tan compleja. Nunca sabremos las luchas contra el rebelde, mezquino idioma, que Eloy libra en la soledad de su escritorio, ayudando a aquella idea, aquella inspiración a que salga clara, distinta, exacta y perfectamente húmeda del sentimiento que él mismo experimentó. Ideas e inspiraciones que hallaron en él credencial de poeticidad suficiente como para ser tratadas en el campo de batalla de su cuaderno, como él mismo dice.

            Oír la luz es, técnicamente, una sinestesia o confusión de sensaciones. Eloy simboliza en ella ese despertar que su ser ha experimentado con la madurez perfecta de su experiencia vital. Ama las sensaciones y su mensaje de paz y de naturaleza consigo mismo acordada en el misterio de la vida. Parece como si a cada entrega, Eloy fuera más consciente y concienciado del mensaje de Ramón Gaya, homenajeado en el libro con un gran poema, acerca de que la vida es sagrada, y el arte es como el sagrario de ese misterio. Eloy celebra la vida, simplemente perspectivada como un cúmulo de sensaciones y sentimientos, que son elementalidades evidentes, y que la vida otra, la impostora, nos complejiza y oscurece. Eloy es como un profeta de la claridad, que clama entre el pueblo de los confundidos.

            Pocas veces la poesía, que ha llegado a ser una cosa abstrusa, escrita sólo para poetas, se redime como en este caso. La poesía fue inventada para que hubiera poetas como Eloy y poesías como las de Eloy.  La mayor parte del resto… es impostura. Vale.

CONTRAODA DEL INSOMNIO

Domingo, 12 Octubre, 2008

mUNCH  

Hartarse de estar con uno mismo

en la muy sondable oscuridad

del dormitorio de siempre.

 

Serse tantamente

como no cupiera decirlo

en un solo verso o poema.

 

Sentirse gota interior del océano

que no viera superficie en milenios,

y desconoce la gloria abierta, solemne,

de la espuma de ola alzada

en borrasca o tormenta.

 

Mascar el chicle interminable,

insípido letalmente,

de la nada hecha consciencia inane.

 

Ser badajo de sábana

que, entre vuelta y vuelta,

con las invisibles paredes

del sueño golpea,

haciendo sonar los silencios

más graves y  estridentes.

 

Confundirse con el tiempo

hasta el límite de creerse

estar hechos del mismo tiempo

que pasa nocturno y nunca muere.

LAS MALAS CANCIONES DE AMOR

Lunes, 22 Septiembre, 2008

Radio 

A veces, sin quererlo,

oímos las canciones de amor

que nos manda la radio,

entre voces de reseda

y violínes terciopelo.

 Son canciones de amor

que al no surgir del amor,

repiten torpemente

de otras canciones el recuerdo.

 Seguramente, y satisfechos

de nuestro propio criterio,

torcemos displicentes

entonces el gesto, brevemente;

acaso también sin pretenderlo.

 Desaprobamos

              -así lo creemos-

la mala poesía

           de sus malos versos.

 “Ello es propio y adecuado

-si lo pensamos

               decidiremos-

no son sino ripios y tópicos,

nada hay de veraz en ellos,

ni auténtico;

ni siquiera original.

Tampoco ingenioso ni bello.”

 Pero, luego y a solas,

en esas veces

en que no nos damos cuenta

de quién somos,

ni dónde estamos,

cuando no sabemos qué decimos

ni lo que hacemos,

cuando nada hay en nosotros

que nos recuerde lo nuestro,

cuando flotamos nadamente

en esos instantes sueltos…

 ¿Quién no ha tarareado

alguna vez

aquellas mismas

canciones de amor,

cantando sus letras por dentro?

 

¿Quién sabe por qué

se vienen a ocupar entonces

aquellas estrofas manidas

lo mejor que hay en nosotros

en ese tiempo?

 Nunca os riáis, os aconsejo,

de las malas canciones de amor

que escuchéis sin pretenderlo.

Guardadlas sin recelo.

Ellas sabrán esperar para salir

a que estéis solos,

para que no os avergoncéis

ante nadie de que alguna vez,

sin pretenderlo,

aprendisteis uno por uno

todos sus malos versos.