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Posturas para lactancia materna

Jueves, 11 Marzo, 2010

Posturas para la lactancia materna: tema de crucial importancia pues el acto de amamantar se repetirá varias veces por día durante muchos meses. El objetivo de adoptar posturas correctas es doble: querrás que el bebé se alimente bien y sin esfuerzos y además, que ambos estén cómodos y disfruten del acto.

Los primeros días siguientes al parto, puedes amamantar acostada pero semi sentada si estás dolorida o muy cansada. Luego es recomendable que lo hagas sentada y para ello te recomiendo disponer de un lugar tranquilo y cómodo en tu hogar, que sea fresco y sin mayores alteraciones de sonido ni aromas.
Toma asiento preferiblemente en un sillón cómodo que tenga buenos posabrazos y disfruta intensamente del contacto visual con el bebé, es un placer que no vuelve a repetirse en la vida. La espalda siempre debe estar firme y lo más recta posible sin hacer esfuerzos musculares que te mantengan tensa.

Sostén el bebé con el mismo brazo del pecho que va a amamantar y éste brazo apoyado en el posabrazo (si la altura no es suficiente usa una almohada); con la otra mano vas sosteniendo el pezón. Una variante es sostener al bebé como los jugadores de rugby sostienen la pelota, con el bebé mirando hacia ti; prueba esta variante cuando no dispongas de sillón con posabrazos.

fuente:http://www.bebes.net/

Segundo embarazo: ¿qué cambia?

Miércoles, 20 Enero, 2010

El segundo embarazo es diferente al primero en muchos aspectos: físicos, emocionales, psicológicos… y se vive de un modo distinto.

Existe una aproximación psicológica diferente con el segundo hijo porque sabes qué es lo que te espera y eso podría convertirse en una ventaja. Conocer el proceso te permitirá anticiparte, planificarlo mejor, experimentarlo con mayor tranquilidad y, en definitiva, disfrutarlo más.

Por otro lado, si en el primer embarazo hubo complicaciones o fue problemático, es probable que la futura mamá sienta miedo durante el embarazo a tener que enfrentarte de nuevo a los trastornos o complicaciones del primer parto.

Pero con el segundo embarazo no tienen porque repetirse los problemas, complicaciones o trastornos experimentados con el primer hijo. En realidad, cada embarazo es una historia.

Además, el intervalo entre los embarazos es importante para la salud de las madres, ya que les permite recuperarse del embarazo y del parto, así como del esfuerzo que requiere la atención del bebé.

La mamá está mejor preparada

En cualquier caso, la futura mamá está mejor preparada físicamente en el segundo embarazo. Con el primer hijo, el organismo de la mujer se adaptó a las modificaciones hormonales y mantiene el recuerdo para las siguientes gestaciones.

Así, tras el primer embarazo los tiempos de adaptación y de reacción del cuerpo de la mujer se reducen a la mitad, los trastornos típicos del embarazo disminuyen, los tejidos son más elásticos, queda la movilidad ósea, el cuello del útero es más blando y los tiempos del trabajo y de la expulsión también se reducen, prácticamente, a la mitad.

Podría resultar útil seguir de nuevo (o por primera vez) un curso de preparación al parto, sobre todo, si existen unos años de diferencia entre el primer y el segundo hijo.

Aunque todo se desarrolla con más espontaneidad, se trata de una ocasión para conocer mejor el ambiente en el que vas a dar a luz, así como de “repasar” o aprender los ejercicios y las técnicas para afrontar el parto con total seguridad y tranquilidad.

Parece que, con el segundo embarazo todo son ventajas y mejoras. Pero hay que tener en cuenta que se añaden otras dificultades. Con dos hijos, la felicidad se multiplica por dos, pero también el trabajo y los quehaceres. Además, los celos del primogénito o los temores del primogénito pueden convertirse en un problema para la familia.
fuente:http://www.mibebeyyo.com/

Salud del niño La 1ª semana del recién nacido en casa

Jueves, 14 Enero, 2010

Clásicamente, antes de la incorporación de la mujer al mercado laboral, las labores de ambos progenitores estaban generalmente definidas de tal manera que, por un lado, la madre era la encargada del cuidado de los hijos y la casa y, por otro, el padre era el encargado de trabajar fuera del domicilio. De esta forma, la mujer, “desde pequeña”, era instruida en el cuidado de los niños y la casa. De esta forma, era raro que una futura madre no hubiera estado en contacto (incluso en muchas ocasiones hubiera cuidado) con otros niños pequeños y recién nacidos. La madre, con la colaboración de sus propias hermanas y madre, era la encargada de “sacar los niños adelante” siendo el padre en la gran mayoría de los casos un mero espectador de la situación, sobre todo en los primeros meses de la vida del bebé.

En los últimos decenios, con la generalización de la educación obligatoria para ambos sexos y la incorporación de la mujer al mercado laboral, las labores del domicilio han comenzado a compartirse y, con respecto al cuidado de los hijos, es ya muy frecuente que los conocimientos acerca del cuidado de los mismos que se tienen antes de llegar el parto sean similares entre el futuro padre y la futura madre. Estos conocimientos, desgraciadamente, suelen ser muy escasos y poco o nada tienen que ver con la formación académica de los futuros progenitores (excepción hecha, obviamente, de los padres con estudios en el campo de la educación o la sanidad). Aún en estos últimos supuestos (padres educadores o sanitarios), la llegada del primer hijo a una casa puede ser el acontecimiento más feliz de nuestra vida o transformarse en una auténtica pesadilla.

Con objeto de que el nacimiento de nuestro hijo sea un evento feliz, es fundamental estar preparado para el mismo. Esta preparación no sólo se refiere a tener dispuesta la cuna, pañales, ropa, etc. sino, y lo que es más importante, estar preparados sobre lo que la llegada de nuestro hijo (un ser vivo con todas sus necesidades) supone para nuestra casa. Y para esto es fundamental formarse. En una sociedad en la cuál es necesario hacer examen o cursos para prácticamente todo, es llamativo que la llegada de un hijo a nuestra casa pueda no estar precedida de una formación por parte de los padres. Hoy por hoy, la mejor formación a este respecto viene de la mano de la lectura (a realizar durante el embarazo y no sólo una vez que el niño ha nacido), siendo la visita antenatal que realiza el pediatra el “barniz” que termina el proceso de formación previo. Sólo así atenuaremos (y no evitaremos) la cantidad de “sorpresas” que un recién nacido da durante la primera semana de vida.

Aparte de la correcta preparación de la casa al nuevo hijo es importante que cada uno desempeñe el papel que se espera de él para que todo marche lo mejor posible.

La estancia en el hospital

En el Hospital, una vez terminado el parto, la sensación de protección es total. Ante la más pequeña duda no se tiene más que hacer sonar un timbre y personal del mismo acudirá para resolver las dudas o problemas que tengamos. Incluso por la noche en muchos centros sanitarios los bebés quedan bajo la responsabilidad y los cuidados del personal sanitario, con objeto de que la madre pueda descansar mejor. Si dejamos que la estancia en el Hospital sea así (dejando al personal sanitario que resuelva todos nuestros problemas), la llegada a casa puede ser una catástrofe.

La estancia en el Hospital debe ser aprovechada, no sólo por la madre sino también por el padre, para aprender ciertos aspectos básicos del manejo del bebé (cómo amamantarlo, como ponerle para facilitarle el eructo, cómo son y cómo serán sus heces a lo largo de la primera semana de vida, cambiar pañales, el cordón umbilical,…). Debemos recordar que todos los niños son diferentes y que el contacto con profesionales sanitarios y el comentarles el sinfín de dudas que se nos pueden originar debiera ser beneficioso para disfrutar mejor de nuestro hijo.

El recién nacido

Es el centro de todas las actividades que se van a desarrollar esa semana.

Conviene recordar que, antes del nacimiento, nuestro hijo ha estado confortablemente instalado en el vientre de la madre, ajeno a multitud de estímulos externos (frío, calor, movimientos intempestivos, etc.). De ahí, tras una experiencia aparentemente bastante traumática como es el parto, sale al mundo exterior, dónde “tiene que preocuparse” de comer, sentirá frío, calor, oirá ruidos y sonidos con una intensidad bastante mayor que como los oía desde el vientre de la madre, etc.

* El recién nacido requiere toda la tranquilidad posible, ya que durante esta semana, la inmensa mayor parte del tiempo la pasará (o debiera pasarla) durmiendo y comiendo. Para que esto esa así, y para que el tiempo de “protesta” o llanto sea el menor posible, el recién nacido y su madre han de ser respetados al máximo. Despertar al niño porque hay una visita en casa y esta persona desea hacer “carantoñas” al bebé es una práctica extendida y desaconsejable. Es bueno respetar que el niño duerma y se deben aprovechar sus escasos momentos de vigilia para hablarle suavemente o acariciarle. Los “apretones” cariñosos de los adultos satisfacen más, sin ninguna duda, a estos últimos que al propio bebé. También se ha de respetar el momento de la toma, momento de máxima relación madre-hijo en esta semana, y sólo acompañarlos a ambos si la madre así lo desea.
* “Los recién nacidos no ven”. Esto es cierto pero sólo a medias. Enseguida distinguen sombras y con rapidez llegará a identificar a su madre (no sólo por la vista, sino por el oído, la manera de coger al recién nacido, etc.)
* También hay que recordar que el recién nacido no distingue el día de la noche y para esto ambos progenitores deben estar preparados. Es una semana realmente cansada.
* Siempre pueden surgir múltiples dudas, por lo que, al menos, los siguientes aspectos deberán tenerse claros:
* Siempre que llora un recién nacido no tiene por qué ser porque tiene hambre. El llanto es la única forma que tiene el recién nacido de atraer nuestra atención, y puede deberse a que tenga hambre, tenga frío o esté demasiado arropado, esté inquieto, etc. poco a poco, la madre y el hijo se van conociendo y el llanto del niño llegará a ser entendido por los progenitores.
* Un recién nacido, sobre todo si toma pecho, puede hacer una deposición con cada toma. Los primeros días (en el Hospital) veremos como las heces de nuestro hijo son especialmente pegajosas y tienen un color negruzco. Es el llamado meconio. Estas heces se harán más líquidas y progresivamente más claras a lo largo de la primera semana.
* El cordón umbilical se desprenderá, en general, en la primera quincena de vida. Si nos parece que huele mal, sangra, o la piel que lo rodea está enrojecida debemos consultar con el pediatra.
* Un recién nacido puede ser lavado en un principio con una esponja y, en unos días en una bañera, siempre secándole después minuciosamente, sobre todo el área del cordón. También hay gente que espera a que el cordón caiga antes de bañar al bebé en una bañera.
* Un recién nacido, de manera rutinaria, no requiere cremas, polvos, aceites o infusiones para los “cólicos” (los llamados “anises”). Es frecuente la aparición de “granos” o “manchas” en la piel del recién nacido. En la gran mayoría de las ocasiones, no son reflejo de ningún tipo de enfermedad y desaparecerán espontáneamente. Antes de aplicar ningún tipo de crema o aceite sobre los granos o manchas es recomendable consultar con el pediatra.
* Unas uñas largas de un recién nacido se pueden cortar con unas tijeras especiales para bebés, con sumo cuidado, y así evitaremos que pueda arañarse y hacerse heridas, sobre todo en la cara.

La madre

El otro centro de la casa. La madre ha superado el parto y suele llegar a su casa bastante cansada. Además va a ser la encargada de realizar la lactancia, con el cansancio y gasto energético que esto supone. Para esto, la madre no sólo debe nutrirse y beber adecuadamente sino que también (y probablemente sea tan importante como lo anterior) debe ser apoyada por el resto de la familia, y, especialmente, por el padre.

Debe respetarse la forma en que la madre quiera dar el pecho (a solas o en compañía) (ver capítulo sobre “la lactancia materna en la primera semana de vida”)

Es relativamente frecuente que el estado de ánimo de la madre decaiga un poco tras el parto, cuando precisamente más alegre se encuentra el entorno. Si esto sucede de manera llamativa (llanto aparentemente injustificado de manera repetida, ansiedad excesiva por el cuidado del bebé, rechazo del mismo, etc.) es recomendable consultar con rapidez con un profesional. En estos casos, la madre puede padecer una “depresión post-parto”, entidad que requiere un tratamiento y control por parte de un médico.

El padre

El papel a jugar por parte del padre no puede ser el de simple espectador. Actualmente, muchas empresas facilitan días libres cuando nace el bebé e, incluso, algunas facilitan el que el padre pueda disfrutar de parte de la baja maternal. Es decir, no todo puede quedar en manos de la madre, lo cuál es más evidente si el niño no es amamantado.

El padre debe participar activamente en el cuidado del bebé y, siendo la persona adulta que junto con la madre más tiempo va a estar en contacto con el recién nacido, disfrutar de los escasos momentos de vigilia que éste tendrá.

Los hermanos

En función de la edad de los hermanos, se les preparará acerca de la llegada del bebé.

Se ha de recordar que, en caso de tener hermanos pequeños (sobre todo si son menores de 3 años), el bebé no debe ser abandonado en una habitación en compañía de éstos. Su afán de curiosear e investigar puede, sin desearlo, llegar a lastimar al recién nacido.

Así mismo, si están acostumbrados a jugar con juguetes con piezas pequeñas, el cuidado ha de extremarse.

fuente:http://www.saludalia.com/Saludalia/servlets/contenido/jsp/parserurl.jsp?url=web_saludalia/tu_salud/doc/nino/doc/doc_recien_nacido_1.xml

Lactancia materna para gemelos

Viernes, 8 Enero, 2010

Para la lactancia de tus gemelos lo principal es que cuides tu alimentación porque supone un esfuerzo físico y una demanda de leche mayor que la de dar el pecho a un solo bebé.
El proceso de lactancia materna es el mismo, salvo estas pautas que son solo para las madres de gemelos:

Debes empezar a dar de lactar de forma gradual, ya que en tu caso los pezones son más proclives a irritaciones y grietas. El primer día de lactancia dale el pecho por solo 5 minutos a cada bebé, cada bebé debe mamar de un solo pecho en cada toma. Al día siguiente déjalos mamar durante 10 minutos, y al tercer día 15.

Al comienzo da de lactar a cada bebé por separado para que conozcas la forma como cada uno succiona. Además, el recién nacido suele quedar se dormido durante la lactancia, así es que es necesario que le des atención particular a cada uno. Puedes ponerle el chupete al que está esperando su turno.

Trata de organizar las tomas, ye que la lactancia a demanda te va a dejar sin ningún momento de descanso, lo cual afecta la cantidad de leche. Intenta fijar un horario, pero con cierta flexibilidad si en caso uno llora entre tomas.

Puedes alternar los bebés en los senos o bien reservar un seno para cada uno, esto último es lo que más te recomiendo para que sepas cuál seno está vacío y cuál está lleno, para evitar el contagio de enfermedades entre los bebés, o si en caso uno necesita más leche que el otro.

fuente:http://www.bebes.net/2010/01/05/lactancia-materna-para-gemelos/

Alimentación durante embarazo múltiple

Viernes, 8 Enero, 2010

Si bien aquello de que la embarazada de gemelos tiene que comer “el doble” no es más que un mito, sí es cierto que lols embarazos múltiples requieren un aporte nutricional y calórico mayor. Todo debe hacerse con mucho cuidado y control ya que el aumento de peso total no debe sobrepasar los parámetros normales, lo que debe vigilarse especialmente en el primer trimestre.

En el caso de embarazo gemelar la ingesta debe ajustar al entorno entre 2500 a 3000 calorías diarias, valor que se extiende a 3000 si hablamos de embarazo triple. El punto clave es sumarlas con alimentación de calidad comenzando por el aporte proteico, imprescnidible para el crecimiento fetal y el incremento del volumen sanguíneo materno.

fuente:http://www.bebes.net/

Estimulación musical de niños y bebés

Martes, 27 Octubre, 2009

La iniciación musical empieza en la propia casa del niño. Los padres pueden introducirle en los placeres del ritmo y los sonidos. A los bebés y niños en sus primeros pasos les gusta mucho bailar y dar palmas. Los bebés se serenan si se les canta o si le tararea canciones con suavidad.

Tengamos o no-sentido musical, parece ser que hay en nosotros una especie de instinto que encaja con la propia capacidad del bebé para responder a los sonidos y a los movimientos. Es divertido investigar qué clase de música le gustan a tu hijo. Escoge un momento en el que esté despierto, atento y mirándote admirado. Selecciona distintos tipos de música, desde clásica hasta rock, y observa sus reacciones. Al niño le agradará seguramente la música suave y fluida con una melodía definida; sin embargo, a medida que se haga mayor, seguramente preferirá canciones con altibajos, con un buen ritmo, bien marcado. Te darás cuenta de que los diversos tipos de música le atraerán en épocas diferentes.

En cuanto tu hijo sea capaz de fijarse y concentrarse en tu cara durante algo más que unos pocos segundos, a partir de las seis a siete semanas, atrae su atención entonándole canciones y ritmos; haz también la mímica. A los bebés y a los niños que comienzan a caminar, hasta que tienen edad de ir al colegio, les encanta. Prueba con las que te son familiares de tu infancia. A medida que tu bebé crezca intentará cantar contigo. Se mostrará emocionado cuando repita una o dos palabras y dé palmadas con sus manitos o se ponga de puntillas.

La educación musical temprana para el buen desarrollo del bebé

Deja que tu hijo note que puede formar parte de la música. Cuando le cantes o él cante contigo, dale palmadas en las manos y enséñale cómo puede él también dar palmas. No esperes que lo haga sin ayuda hasta que no haya cumplido un año; e incluso entonces, pasará algún tiempo antes de que consiga un sonido de palmas propiamente dicho. No importa. Al animarle, a que se una a ti, le estás ayudando a comprender que la música es una fuente de diversión

La educación musical temprana, es decir, en niños de 2 a 5 años, tiene como objetivo el descubrimiento y desarrollo de las capacidades expresivas, musicales, y psicomotoras del niño, que permitan posteriormente la elección de un instrumento, según sus preferencias y aptitudes. La música para ellos debe ser tratada como un juego de sonidos y expresiones corporales, a través de los movimientos, la sensibilización motriz, visual y auditiva, y el contacto con las fuentes musicales. De una forma general, se trabaja con:

- El desarrollo de la voz, su lenguaje y canto.
- El contacto con las fuentes sonoras a través de materiales diversos, objetos e instrumentos.
- El reconocimiento y la representación cuanto a la duración, intensidad, altura, timbre, etc., del sonido.
- El desarrollo de la percepción auditiva y del pensamiento musical.
- La utilización del movimiento como medio de expresión y sensibilización motriz, visual y auditiva, para conocer el propio cuerpo, desarrollar el sentido rítmico y fomentar las relaciones sociales.

fuente: http://www.guiainfantil.com/servicios/musica/estimulos.htm

La estimulación que reciba el bebé constituye la base de su desarrollo futuro

Martes, 27 Octubre, 2009

La estimulación temprana, como el propio nombre lo dice, tiene como objetivo desarrollar y potenciar, a través de juegos, ejercicios, técnicas, actividades, y de otros recursos, las funciones del cerebro de un bebé, beneficiando su lado intelectual, su físico y su afectividad. Un bebé bien estimulado tendrá aprovechada su capacidad de aprendizaje y de adaptación a su entorno, de una forma más sencilla, rápida e intensa. Todos sabemos que los bebés nacen con un gran potencial y que cabe a los padres hacer con que este potencial se desarrolle al máximo de la forma más adecuada, positiva, y divertida.

Para entender este proceso, es necesario que entendamos primero, como es la maduración del ser humano. Al contrario de los animales, nosotros los seres humanos somos muy dependientes de nuestros padres desde que nacemos. Tardamos más para caminar y dominar nuestro entorno. Todo depende del aprendizaje que tengamos. Mientras nuestra capacidad está limitada por el aprendizaje, nuestras habilidades están relacionadas con la supervivencia. Sin el aprendizaje, nos convertimos en seres indefensos, solos, y expuestos a todo lo bueno o lo malo. Por otro lado, si aprendemos, nuestro cerebro moldeable nos permitirá que crezcamos y sobrevivamos ante las situaciones más adversas.

La estimulación temprana lo que hace es unir esta adaptabilidad del cerebro a la capacidad de aprendizaje, y hacer con que los bebés sanos maduren y sean capaces de adaptarse mucho mejor a su entorno y a las diferentes situaciones. No se trata de una terapia ni de un método de enseñanza formal. Es apenas una forma de orientación del potencial y de las capacidades de los más pequeños. Cuando se estimula a un bebé se estará abriendo un abanico de oportunidades y de experiencias que le hará explorar, adquirir destrezas y habilidades de una forma más natural, y entender lo que ocurre a su alrededor.

Cuándo estimular a un bebé

La puesta en marcha de una estimulación temprana es una decisión absolutamente personal. Los padres son los que pueden decidir si la quiere aplicar o no al cotidiano con su hijo. Sin embargo, si deciden por la estimulación temprana, deberán iniciarla lo más breve posible ya que, según los expertos, la flexibilidad del cerebro va disminuyendo con la edad. Desde el nacimiento hasta los 3 años de edad, el desarrollo neuronal de los bebés alcanza su nivel máximo. A partir de los tres años, empezará a decrecer hasta su total eliminación a los 6 años de edad, cuando ya estarán formadas las interconexiones neuronales del cerebro del bebé, haciendo con que sus mecanismos de aprendizaje sean parecidos a los de una persona adulta. Por supuesto que continuarán aprendiendo, pero no al mismo ritmo y con todo el potencial de antes.

Todos los bebés experimentarán diferentes etapas de desarrollo que pueden ser incrementadas con una estimulación temprana. Para eso, se debe reconocer y motivar el potencial de cada niño individualmente, y presentarle objetivos y actividades adecuadas que fortalezcan su auto estima, e iniciativa y aprendizaje. La estimulación que recibe el bebé en sus primeros años de vida, constituyen la base de su desarrollo futuro.

Aparte de las actividades que se aplican en la estimulación del bebé, es muy importante destacar que el ambiente también es una herramienta a tener en consideración. El ambiente no es solo un lugar tranquilo, donde se respira el respeto, la tolerancia, la paciencia, el acuerdo y la unión, también son las personas que acompañan al pequeño. Si el bebé cuenta con la compañía de personas significativas para él, como es el caso de sus padres, se sentirá apoyado en su vínculo afectivo, en sus habilidades y destrezas. La estimulación será más completa.

fuente: http://www.guiainfantil.com/1148/la-estimulacion-temprana.html

El niño debe dejar el chupete antes de ingresar a la escuela

Martes, 27 Octubre, 2009

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Normalmente, el chupete debe ser quitado del niño antes de que este cumpla los dos años de edad. A esa edad, el niño ya deberá tener un juguete para succionar. Eso le ayudará a olvidarse del chupete y evitará que recurra a los dedos. Si se trata de un bebé que ya está acostumbrado al chupete y lo que deseas es quitárselo, no te desesperes. A un bebé, la solución es sustituir el chupete que usa por uno de modelo más ajustable que es menos perjudicial.

La academia de odontología general, organización de dentistas generales dedicados al estudio continuado de la odontología, recomienda que el niño deje el chupete antes de entrar en la escuela.

Para quitar el chupete a tu bebé, puedes seguir los siguientes consejos

1 - Cambia el chupete por vasos para sorber, que fomentan el desarrollo de la coordinación entre la vista y las manos, y ayudan a poner fin al hábito del chupete

2 - Habla con el niño y recuérdale que ya es mayor, que ya va a la escuela y que no necesita chupete

3 - Pon metas al niño, como por ejemplo, que use el chupete solamente para dormir, y prémiale por conseguir esas metas

4 - La reafirmación positiva funciona bien con los niños de más de un año. Así que elogia a tu hijo cuando se comporte como niños mayores.

5 - No se frustre cuando no haya éxito; eso pondrá las cosas peores. Si se mueven los dientes del niño, hable con el dentista y le pida consejos

fuente:http://www.guiainfantil.com/salud/chupete/consejos_quitar.htm

Conservación de la Sangre del Cordón Umbilical (SCU)

Jueves, 8 Octubre, 2009

La sangre de cordón umbilical (SCU) es la sangre que queda en el cordón umbilical tras el parto. En la mayoría de los partos, el cordón umbilical y la sangre que contiene son desechados.

Desde hace unos años, se sabe que esta sangre es muy rica en células madre, especializadas en la renovación de las células sanguíneas y utilizadas para regenerar la médula ósea de pacientes enfermos.

Gracias al trasplante de células madre se han tratado con éxito determinados tipos de leucemias, el linfoma de tipo no-Hodgkin’s, el mieloma múltiple, el neuroblastoma, la osteoporosis, anemias congénitas, inmunodeficiencia combinada severa, lupus, y otras.

Ventajas de la sangre de cordón umbilical

Aun siendo células madre adultas, las características especiales de las células madre de la sangre extraída del cordón umbilical las hacen más versátiles (es más fácil que se conviertan en otros tipos de células o tejidos) y tienen más capacidad de proliferación (se necesitan menos células para regenerar un órgano) que las que se encuentran en la médula ósea.

Su versatilidad parece demostrada respecto a la generación de células del tejido cardíaco, nervioso y células hepáticas.

Algunas ventajas de esta técnica frente a las células madre obtenidas de personas adultas son que:

  • Permiten ahorrar tiempo en la búsqueda de un donante compatible, ya que se encuentran almacenadas en un banco y catalogadas según tipajes.
  • Las células madre del cordón umbilical, debido a su inmadurez inmunológica, toleran mejor la disparidad entre donante y receptor, por lo que el riesgo de rechazo es menor. Las células madre obtenidas de la médula ósea tienen que ser 100% compatibles para su trasplante, mientras que las del cordón umbilical no.
  • Hay virus que se encuentran muy extendidos en la población general (como el herpes) y que no están presentes en estas células porque no han sido expuestas a ellos.
  • Son una fuente económicamente accesible y fácilmente disponible de células para trasplante, ya que su extracción es menos costosa que la de las células de origen medular o la de la sangre de los adultos.
  • Esta técnica evita la extracción de médula ósea en el donante que requiere una intervención quirúrgica.
  • La capacidad de autorreplicación (es decir, tienen mayor capacidad de proliferación) es mayor que las de la médula ósea, y es tan apta como ésta para injertarse y regenerar el órgano completo. Esto es importante porque se requiere un número mínimo de células madre para el éxito del tratamiento, número que a veces no está disponible sin acudir a las técnicas de autorreplicación.
  • ¿Podrán tratarse otras enfermedades en el futuro?

    Aunque a día de hoy los resultados son poco concluyentes, se están realizando investigaciones sobre su futura aplicación al tratamiento de la diabetes, el alzheimer, párkinson, cáncer, SIDA, enfermedades degenerativas como la artrosis y otras donde sea necesario regenerar parte del órgano afectado, como es el caso del infarto de miocardio.

    Sin embargo, las expectativas de la medicina regenerativa están aún muy lejos y en la actualidad, la eficacia de la sangre del cordón umbilical se circunscribe a pacientes que padecen una enfermedad de la médula ósea como las leucemias.

     fuente:http://www.elbebe.com/index.php/es/embarazo/conservacion-de-cordon-umbilical

¿Cuándo podemos bañar al bebé por primera vez?

Jueves, 8 Octubre, 2009

Entre los expertos existen distintas opiniones en lo referente al primer baño del recién nacido. Algunos opinan que no es aconsejable bañarle hasta que la herida del cordón umbilical haya cicatrizado por completo.

Otros recomiendan hacerlo desde el primer día, siempre que el ombligo no se moje en exceso y se seque y cure cuidadosamente después. Así se reducen las posibilidades de infección de la herida del cordón umbilical.

Desde el punto de vista de la higiene, basta con bañar al bebé dos o tres veces por semana.

El resto de los días se le puede asear con una esponja vegetal y agua templada y limpiar los pliegues de las piernas, los brazos y el cuello con un aceite especial para bebés.

Los pediatras recomiendan no usar jabón durante los primeros días, ya que éste elimina la capa de grasa que recubre la piel del bebé al nacer.

fuente:http://www.elbebe.com/index.php/es/cuidados/el-primer-bano-del-bebe