
Odiseo o Ulises (Ὀδυσσεὺς en griego, Ulysses en latín) fue uno de los héroes legendarios griegos que aparece citado por primera vez en la Cipria o Cantos Ciprios, primero de los poemas del llamado Ciclo Troyano, para después ser uno de los protagonistas de la Ilíada y finalmente el personaje central y que da nombre a la Odisea, ambas obras atribuidas a Homero, y posteriormente en muchas otras obras. Era rey de Ítaca, una de las actuales islas Jónicas, situada frente a la costa occidental de Grecia. Hijo de Laertes y Anticlea en la Odisea, o en relatos posteriores, de Sísifo y Anticlea. Era esposo de Penélope, padre de Telémaco y hermano mayor de Ctímene, que sufrieron esperándolo durante veinte años: diez de ellos los había pasado luchando en la guerra de Troya y los otros diez intentando regresar a Ítaca con una serie de problemas y obstáculos que tuvo que enfrentar.
Guerra de Troya
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Las dos naves al frente de las que está Odiseo, quedan varadas en el centro del campamento griego ante Troya. Homero nos relata cómo Odiseo es el encargado de devolver a Criseida a su padre, el sacerdote Crises; cómo frena la desbandada del ejército griego, que no comprende una estratagema de Agamenón; cómo reduce al silencio, a base de golpes, al insolente Tersites: Con Agamenón se encarga de concertar el combate singular entre Paris y Menelao, y con Héctor mide el escenario del mismo. Cuando se reanuda el combate, Odiseo mata, vengando a su amigo Leuco, a Democoonte; en venganza por la muerte de Tlepólemo, mata a Alástor, Cromio, Alcandro, Halio, Nomeón y Prítanis; posteriormente, mata a Pitides; más tarde hallamos a Odiseo ofreciéndose para luchar en combate singular con Héctor, aunque no resulta favorecido por el sorteo. Odiseo, juntamente con Fénix y Áyax, es elegido para acudir ante Aquiles en embajada con el fin de convencerlo de que retorne al combate. Ante el fracaso de esta empresa y, tras un consejo nocturno, Odiseo y Diomedes son comisionados para una misión de espionaje en territorio enemigo, en el curso de la cual matan a Dolón. Tras dar muerte también a Reso, se apoderan de sus caballos antes de que bebiesen del río Janto. En el transcurso del combate que se suscita al día siguiente, Odiseo mata a Molión, Hipódamo, Deyopites, Toón, Énnomo, Quersidamante, Cárope y, por último, Soco, quien lo había herido anteriormente. Ayudado por Áyax y Menelao, consigue retirarse del combate y, todavía herido, asiste a la asamblea. Será Odiseo quien aconseje calma a Aquiles, impaciente por vengar la muerte de su amigo Patroclo, indicándole la conveniencia de que el ejército descanse y recobre fuerzas con la comida.
En los juegos fúnebres en honor de Patroclo, Odiseo iguala en la lucha con Áyax, obteniendo el mismo premio ambos, al suspender el combate Aquiles, al temer por la vida de los héroes. En la carrera, con la ayuda de Atenea, que hace caer a Áyax el Menor, consigue ganar Odiseo, obteniendo como premio una crátera de plata.
Por noticias posteriores a la Ilíada, sabemos que Odiseo es herido en torno a la lucha que se entabla en torno al cadáver de Aquiles, y que es él quien obtiene frente a Áyax las armas del héroe muerto. En estos relatos pasa Odiseo a desempeñar un papel principal. Él es quien captura al vidente Héleno, arrancándole el secreto de que Troya no será conquistada sin el concurso de las flechas de Heracles. Sabedor de que tales armas estaban en poder de Filoctetes, quien por consejo suyo había sido abandonado en la isla de Lemnos tras haber sido mordido por una serpiente, consiguió su colaboración desplazándose allí en compañía de Diomedes o de Neoptólemo. Junto con Diomedes entra en Troya disfrazado de mendigo, y consigue robar el Paladio, imagen de Atenea que aseguraba la inexpugnabilidad de la ciudad en tanto estuviese ella dentro. A él, en fin, se le atribuye la idea de construir el caballo de madera en cuyo interior se alojaron treinta guerreros escogidos, mientras los demás simulaban poner fin al asedio, lo que habría de motivar la caída de Troya. A la hora del reparto del botín, a Odiseo le correspondió Hécuba.
El Regreso
Artículo principal: Odisea
Odiseo pasó veinte años fuera de Ítaca: los diez que duró la guerra de Troya y otros diez años que transcurrieron desde el fin de la guerra hasta su llegada a Ítaca.
Tras partir de Troya, inició el viaje de regreso anclando en el país de los cicones donde saquearon a la ciudad y se llevaron mujeres y bienes como botín. A continuación estuvo en el país de los Lotófagos. Luego estuvo en la isla de los Cíclopes, donde se atrajo la cólera de Poseidón tras dejar ciego al hijo de este dios, Polifemo, quien se comió a alguno de sus compañeros. A continuación llegó a la isla de Eolo, al país de los Lestrigones y a la isla de Circe. Realizó una evocación de los muertos en el país de los Cimerios, donde llegó a conversar con las almas de su madre Anticlea, Heracles, Agamenón y Aquiles, entre otros, y con el adivino ciego Tiresias quien le señaló la peligrosa ruta que debía tomar para retornar a Ítaca. Pasó junto a la isla de las Sirenas y atravesó el peligroso estrecho entre Escila y Caribdis. Tras haber perdido a todos sus compañeros, quienes, a pesar de la advertencia de Tiresias, comieron las vacas que pertenecían al dios Helios y fueron muertos en el océano por Zeus, fue cuando llegó a la isla de Calipso, donde permaneció con ella durante varios años.
En la Odisea no se cuenta cronológicamente. Empieza narrándose desde este momento en que está en Ogigia, prisionero de la ninfa Calipso que quería que fuera su esposo.
Atenea le pide a Zeus la liberación del sufrido héroe. Éste accede a la petición y le pide a Hermes que le envíe un mensaje a Calipso, diciéndole que el destino de Odiseo no era yacer lejos de su hogar, sino que debía volver a reunirse con los suyos. Es entonces cuando llega al país de los Feacios y es conducido por la princesa Nausícaa a presencia de su padre Alcínoo, que finalmente pone a su disposición una nave para que llegue a Ítaca.
Ya en Ítaca, comprueba que su palacio se halla invadido por un numeroso grupo de pretendientes que trataban de casarse con su esposa Penélope y mientras consumían los bienes del palacio. Odiseo accede al palacio disfrazado de mendigo y con ayuda de su hijo Telémaco y del viejo porquerizo Eumeo y del boyero Filetio mata a todos los pretendientes, que son hijos de las mejores familias de Ítaca.
Cuando los padres de los pretendientes muertos pretenden cobrarse venganza en Odiseo y Telémaco, y el viejo Laertes, mata de una lanzada a Eupites, padre de Antinóo, interviene Palas Atenea para poner fin a la lucha y por consejo de Zeus hace que “se olvide la matanza de los hijos y de los hermanos, ámense los unos a los otros, como anteriormente y haya paz y riqueza en gran abundancia”. Orden que Odiseo, “muy alegre en su ánimo” cumplió con gusto.
Sucesos posteriores a lo narrado en la Odisea
Tras lo narrado en la Odisea, en el último de los poemas del Ciclo Troyano, la Telegonía se describe que Odiseo viaja al país de los tesprotos donde acabó casado con la reina Calídice. Pero al morir Calídice, regresó a Ítaca, donde Penélope había dado a luz a Poliportes. Posteriormente Telégono, hijo de Circe y Odiseo, llegó a Ítaca en busca de su padre y mató por error a Odiseo, su padre, pero, tras reconocerlo, se lamentó de lo ocurrido y llevó al cadáver a Penélope junto a Circe. Finalmente Telégono se casa con Penélope su madrastra y Telémaco con la diosa Circe, madre de su hermanastro.
En otras versiones posteriores, se cuenta que Penélope habría sido seducida por alguno de los pretendientes, y Odiseo habría por ello devuelto a Penélope con su padre o incluso la habría matado. En otras versiones, habría sido desterrado por Neoptólemo, el hijo de Aquiles a Etolia, donde moriría a edad avanzada.
Según una leyenda, Odiseo seria el fundador de Lisboa. El antiguo nombre de la capital portuguesa, Olissipo ha sido interpretado por algunos historiadores como una referencia a Ulisses, su supuesto fundador.
Influencia posterior
La Ilíada y la Odisea han influido poderosamente en la cultura occidental. Algunos pasajes de la historia se han incorporado al folclore popular, y numerosos autores han incorporado a Ulises / Odiseo en obras literarias, de teatro, historieta, cine y televisión.
En el Áyax de Sófocles, se narra cómo, a la muerte de Aquiles, Odiseo hereda sus armas. En la disputa por tan preciado trofeo prevalece por sobre Ayax Telamonio, principal guerrero de los griegos mientras Aquiles estuvo fuera de la batalla. Esto no sólo simboliza la importancia del personaje, sino el cambio del paradigma de héroe y, por lo tanto, de los valores. El héroe principal ya no es el guerrero más valiente y esforzado, quien más se destaca en la batalla, sino el más inteligente, quien es capaz de obtener mayores resultados con menores sacrificios.
La comedia de Pedro Calderón de la Barca El mayor encanto, amor (también aparece como El mayor hechizo, amor) se centra en las peripecias de Ulises y su tripulación en la isla de la maga Circe.
En La Divina Comedia Odiseo y Diomedes comparten un flamígero castigo en el octavo saco donde son castigados por haber profesado astutos y fraudulentos consejos sin reparar en equidad alguna. Y, sobre todo, porque no permaneció en Ítaca sino que se hizo de nuevo a la mar, franqueando incluso las columnas de Hércules, hasta que una inmensa ola los hunde. Es una prueba más del poco aprecio de la Edad Media por Ulises. Sólo en el Renacimiento se conocerá la Odisea en el texto original griego y comenzará un redescubrimiento de Ulises. Una muestra de ello se encuentra en el hecho de que en Os Lusíadas de Luís de Camões se atribuye a Ulises la fundación de Lisboa.
James Joyce dio el nombre latino de Odiseo a su Ulises, donde retrata a lo largo de un día completo de veinticuatro horas la vida del Dublín de 1904, pero la conexión con la epopeya de Homero en esta difícil novela irlandesa es todavía hoy inextricable y sujeta sólo a conjeturas, puesto que aparentemente no hay ninguna conexión argumental o de planteamiento entre ambas obras, más allá de la coincidencia de nombres y del hecho de que ambas tienen como tema central los sucesos del protagonista. El italiano Giovanni Pascoli incluye en una de sus obras un largo poema titulado L’ultimo viaggio, en que se ve a Ulises volviendo a hacerse a la mar hasta morir. Por otro lado, el griego Constantino Cavafis escribe un importante poema, Ítaca, en que —dirigiéndose al lector— explica que no espere nada de Ítaca a su vuelta: el propio viaje será lo más interesante.
Ya en 1905, Georges Méliès realizó la que probablemente es la primera de muchas películas de cine sobre Odiseo: L’Île de Calypso: Ulysse et le géant Polyphème.
Y en 1981, se realizó la serie franco-japonesa de dibujos animados para televisión Ulises 31, que combinaba personajes y argumentos inspirados en la Odisea con elementos de viajes espaciales de ciencia ficción.
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