Archivo para la categoría 'Educación'

Fondos del Archivo Municipal de Murcia en la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico

Miércoles, 5 Noviembre, 2008

La Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico es un proyecto cooperativo del Ministerio de Cultura y las Comunidades Autónomas cuyo objetivo es la difusión mediante facsímiles digitales de colecciones de manuscritos y libros impresos antiguos que forman parte del Patrimonio Histórico Español.

Esta iniciativa permitirá consultar sin restricciones fondos que, por sus características, resultan difícilmente accesibles. Incluye 911.351 páginas de más de 3218 títulos conservados en las Bibliotecas Públicas del Estado. Se ha iniciado la participación, mediante la firma de convenios, de otras instituciones que conservan fondos patrimoniales.

Puede acceder a esta Biblioteca Virtual del Ministerio de Cultura desde aquí.

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Ciberbullying: claves para descubrirlo y denunciarlo

Martes, 4 Noviembre, 2008

Colgar una fotografía robada de una persona, por ejemplo, en la página elmasfeo.com, dejar notas insultantes en su blog, engañar y hacerse pasar por otro para ridiculizarle públicamente, amenazar a alguien a través del Messenger, por email o SMS, impedir que siga participando en un juego online, etc. son algunas de las más sencillas prácticas de acoso virtual. Jorge Flores nos cuenta en el blog de INTECO en qué consiste el deleznable ‘Ciberbulling’, y por la calidad e interés de su post lo reproducimos en parte a continuación.Flores, experto del INTECO en seguridad online y director de ‘Pantallas Amigas‘, apunta que afecta cada vez a más menores. No en vano, “la Unión Europea, dentro de sus prioridades por una “Internet más segura”, lo cita con nombre propio junto con el grooming (ciberacoso sexual infantil) para el siguiente período 2009-2013″.

Ambos conceptos tienen su origen en el daño que unas personas causan a los menores utilizando como herramienta o sustrato sobre todo Internet, pero también cada vez más el teléfono móvil y los juegos online multi-jugador. Cada día hay más niños y adolescentes conectados desde más temprana edad y durante más tiempo por lo que no es de extrañar que los casos se multipliquen.

Este experto entiende por ciberbullying o ciberacoso “el maltrato psicológico continuado entre iguales usando las nuevas tecnologías online (Internet, telefonía móvil y videojuegos online), es decir, en el ‘ciberespacio’”. En el uso del término hay muchos matices sobreentendidos que merece la pena analizar en detalle ya que sólo identificando con exactitud el fenómeno puede estudiarse y medirse:

  • Los “ciberabusones” no siempre pertenecen al entorno académico del menor ni el hostigamiento o el conflicto se inicia o produce necesariamente en ese contexto. El ciberespacio es un entorno de socialización que, además de tener identidad propia (es en sí mismo un “lugar”), es transversal al resto de espacios: familia, escuela y comunidad.
  • Por correspondencia con el bullying, sí se acepta que ha de producirse entre víctimas y acosadores con edades similares. De este modo, queda excluído el acoso con participantes adultos y el acoso con fines sexuales.
  • De la misma forma, se debe dar cierta continuidad en las acciones, por lo que un hecho aislado no debiera merecer esa calificación, de igual manera que una agresión o insulto ocasional no puede llamarse bullying. No obstante, sí es cierto que una acción puntual en el entorno virtual del menor puede suponer un sufrimiento del acosado prolongado durante el tiempo (por ejemplo, que una determinada imagen está colgada en la Red, pensando además que cualquiera la ha podido ver o copiado o distribuido, y sin poder conocer a ciencia cierta el alcance de su difusión).

Se pueden además buscar algunas otras diferencias con respecto al bullying que, dicho sea de paso, no siempre encuentra acuerdo entre los expertos con respecto a los indicadores y métodos de valoración de su incidencia.

  • Mientras que en el bullying puede haber un liderato manifiesto, sin embargo en el ciberbulling este papel está más diluido entre los acosadores.
  • Aunque cada vez menos, es común asociar el bullying con los chicos abusones porque son más proclives al maltrato físico que las chicas. Con relación al ciberacoso -y aun sin cifras que lo ratifiquen de forma clara - el género de quien ciberabusa se reparte más equitativamente.
  • No hace falta ser fuerte o fanfarrón para acosar en el espacio virtual. Tampoco quien sea poco sociable o tenga alguna característica que lo diferencia de su grupo de iguales se convierte en víctima potencial de ciberacoso. Muy al contrario, ocurre en ocasiones que quien sufre bullying se transforma en ciberabusón.
  • Acosador y víctima no tienen siquiera que conocerse y las situaciones de bullying y ciberbullying no van siempre ligadas. Muchas veces es cierto que el acoso escolar se complementa con acecho virtual pero no necesariamente. Puede incluso que un conflicto online entre compañeros derive en bullying al trasladarse al otro espacio que las partes comparten: el centro escolar.

Por desgracia, y a pesar de que no hay por lo general maltrato físico, los efectos del ciberbullying pueden ser tanto o más devastadores que los del acoso escolar.

Sin duda, es una práctica a denunciar y a condenar por parte de toda la sociedad en red.

Más información sobre ciberbullying e Internet seguro para los niños en Pantallas Amigas‘.

Fuente: UnBlogEnRed 

Explicando a los consumidores las ventajas del DNI electrónico

Martes, 4 Noviembre, 2008

El DNI electrónico, ese gran hito en la administración electrónica.Muchos son conscientes del avance que significa, pero aún hay muchas personas que no acaban de ver claro el mar de ventajas que traerá su uso, con el que -por cierto- ya están familiarizados más de cuatro millones de españoles.

Consumer, importante revista de consumo en España, dedica un reportaje, precisamente, a desentrañar esas muchas ventajas.

Bajo el título ‘El DNI electrónico: más prestaciones y gestiones online‘, los periodistas Benyi Arregocés y Jordi Sabaté las explican. Extraído de dicho reportaje:

“Será posible obtener desde nuestro ordenador una licencia de pesca, una partida de nacimiento, gestionar subvenciones, ayudas por desempleo o empadronarse en una determinada localidad”

“También será sumamente útil en caso de elecciones, ya que permitirá el voto electrónico de forma segura y ahorrará tanto colas frente a los colegios electorales como tiempos en la computación y el recuento de los votos”

“En numerosas entidades ya es posible utilizar el nuevo DNI para realizar trámites administrativos”.

“Su chip puede servir para identificar a las personas que entran en un edificio o en una determinada estancia del trabajo”

“También la TDT (Televisión Digital Terrestre), en su vertiente interactiva, otorgará un gran protagonismo al DNI electrónico, ya que será posible realizar todo tipo de gestiones con los mandos del televisor y el descodificador”

En fin, un mar de posibilidades que puedes seguir descubriendo en el reportaje de la revista ‘Consumer’ o en la propia web oficial del DNI electrónico, donde ofrecen esta completa ‘Guía de referencia básica‘. Y si todavía no lo tienes, ¿a qué esperas para pedir cita?

Fuente: UnBlogEnRed

Decálogo para que su hijo tenga problemas relacionados con Internet

Martes, 4 Noviembre, 2008

Todo lo que padres y madres pueden hacer para situarse

Este texto se inspira en cierta forma en el ‘Decálogo para formar un delincuente’ que el Juez de Menores de Granada, el Sr. D. Emilio Calatayud, suele difundir de la magistral forma que acostumbra en actos públicos. Resume Don Emilio en diez puntos aquellas actitudes o actuaciones con las que los padres (léase en lo sucesivo padres/madres) contribuyen a que sus hijos (de nuevo, hijos/hijas) acaben estando en plena disposición para comportarse al margen de la Ley. Citarlo como referente me va a permitir usar un estilo desenfadado, irónico y mordaz.

Llevo desde finales de 2003 trabajando en los aspectos relacionados con la seguridad de los menores en Internet y, aunque son muchos los factores que intervienen, no hay que olvidar la responsabilidad, por acción u omisión, de los padres, máxime cuando los equipos están hoy día en casi todos los hogares. Y no, en general, no lo estamos haciendo nada bien los adultos. Es un mundillo’ difícil de comprender, sí, y todavía más complejo de seguir por la rápida evolución de Internet y, con ella, de los comportamientos y actividades de los menores (o quizás la implicación debe citarse al revés, donde la Red evoluciona según demanda).

Sin embargo, ahí están nuestros hijos, beneficiándose de las enormes posibilidades de Internet (recordamos muchos la televisión en blanco y negro, con ‘la uno’, ‘la UHF’ y la carta de ajuste) pero también creciendo en un entorno donde otros, o incluso ellos mismos, son una amenaza para su desarrollo saludable. Tener un problema en la Red es un hecho desafortunado y, en ocasiones, grave. Prevenir en gran medida esos sucesos está en buena parte al alcance de los adultos, incluso de los que pueden considerarse analfabetos digitales, porque no se requiere conocimiento técnico sino unas directrices y voluntad, acompañadas de algo de dedicación.

No obstante, si algún padre desea convertir a su hijo en un ciberdesgraciado, esto es, sujeto objeto de aconteceres desgraciados en la Red, puede, o bien lavarse las manos (que no es mal método, pero no es del todo infalible) o bien poner todo de su parte. Para esto último, ahí tiene este decálogo. En caso de que aplicando esas pautas no se consiga tener un hijo con, al menos, un problema relacionado con Internet, sugiero se aproveche esa buena ventura para adquirir lotería.

Los consejos, uno a uno

1.- Comience por comprarle un ordenador, que para eso es usted un padre guay y enrollado. Que sea del niño, para él solito. De esta manera nos aseguramos que cualquier directriz familiar al respecto del uso del mismo se tope de entrada con un obstáculo adicional: ‘es mío’, dirá el menor.

Están también los padres rácanos, que prefieren decir que el equipo es un electrodoméstico más, como el frigorífico, de uso compartido por los miembros de la familia y que, faltaría más, gestionan los padres porque es parte de ’su casa’. ¡Qué falta de consideración!

2.- La privacidad e intimidad del menor son derechos inalienables. Por eso, y porque molesta menos, coloque el equipo en un lugar apartado y reservado, si es posible en la habitación del menor. De esta forma su hijo podrá disfrutar con plenitud de la Red, sin cortapisas. Si además el ordenador es portátil, ocupa menos y puede ‘pillar’ WiFi en cualquier sitio.

Muchos adultos carentes de ética alguna consideran que se ha de supervisar la actividad del menor en la Red. Se atreven a poner en contraposición el derecho a la intimidad del menor con su deber de protección como padres. Realizan prácticas de espionaje deleznable como mirar de reojo lo que hay en la pantalla, prestar atención a reacciones o cambios de humor que se puedan dar delante del ordenador, preguntar quiénes son sus interlocutores y amistades en la Red o qué hacen cuando navegan… Se han dado casos extremos en que han llegado a controlar qué páginas visitan sus hijos, o a espiar sus conversaciones argumentando que pensaban que algo no iba bien y podía tener que ver con lo que sucedía Internet.

3.- Asegúrese de que tiene una cámara web. Es un elemento fundamental. Aporta muchas ventajas, por ejemplo… bueno, alguna tendrá, aunque no sirva para identificar al interlocutor con certeza porque hay programas que trucan esas imágenes. En todo caso, todos los demás niños tienen una. Su hijo ya sabe que no la debe usar con extraños ni enseñar ‘las vergüenzas’ por medio de ella.

Siempre hay padres ultraprotectores. Les han contado que muchos problemas surgen por imágenes captadas por cámara web y que es un reclamo para los depredadores sexuales. Además, dicen que una imagen que sale un instante en la pantalla de alguien se vuelve irrecuperable para siempre, como si se pudiera grabar y distribuir de manera fácil. Se trata de personas con poca confianza en sus hijos. Es gente con hijos poco listos que se pueden dejar engañar por personas más hábiles o adultas, o bien cabezas ligeras que van a tener un calentón provocado por las hormonas propias de la edad. Por eso no quieren una cámara que dicen no aportales sino riesgo.

4.- Deje que utilice el ordenador tanto como quiera y en cualquier momento. El ‘ordenador es bueno’. El niño aprende muchas cosas y además hace muchas tareas escolares. Cuanto más, mejor. Permita que el uso del ordenador marque los ritmos de comida, aunque serán diferentes y escasos, y de sueño, o mejor dicho, de vigilia. Es posible que deje de compartir los escasos momentos del día en que coinciden usted y su hijo en casa, pero bueno, ahora los chicos son así, ellos y su ordenador.

Todavía existen padres rancios, caducos, que tratan de imponer disciplina castrense en el hogar. Compartir momentos en familia es, para ellos, irrenunciable. El almuerzo o la cena con su sobremesa, un rato de distensión siquiera frente a la televisión… es considerado fundamental. No permiten que el niño se separe de ellos en casa levantando una muralla en torno al ordenador.

 

5.- Considérese afortunado si su hijo renuncia con frecuencia a salir o a realizar otras actividades. Encerrado en casa nada le puede pasar y está protegido de malas compañías, botellones, cigarrillos de irregular textura… No le anime a buscar alternativas de ocio porque con el ordenador tiene más que de sobra.

Los que van de ‘progres’ prefieren que sus hijos anden por ahí fuera, a la intemperie, viendo mundo, exponiéndose a situaciones que deben aprender a analizar y resolver. Consideran además que la pantalla no protege de los males universales y que puede comportar también ciertos riesgos.

 

6.- Nunca dude de su hijo. Hay niños que se meten o se ven envueltos en problemas, que se comportan habitual o circunstancialmente de manera inapropiada, pero usted sabe que su niño no es de esos. Puede ser cualquier otro menos su niñito, siempre son los otros.

Algunos despistados padres, faltos de confianza, piensan que pueden no conocer del todo a sus hijos. Seguramente es porque ellos de pequeños ocultaban cosas a sus padres, quienes no sabían todo lo que hacían. Otros, más perspicaces aún, creen que su hijo puede comportarse de manera diferente en la Red, bien por las características del entorno, bien por las influencias de terceros. Estos padres tienden a pensar que, aunque remota, existe la posibilidad de que sea su hijo quien haya realizado o pueda hacer algo indebido. Por eso le previenen de las consecuencias de sus actos y están alerta por si hay síntomas que pueden evidenciar conflictos o situaciones conflictivas donde puede ser tanto víctima como verdugo.

 

7.- Déjele claro que, ante el primer problema que tenga relacionado con el uso de Internet, el castigo será apoteósico, empezando por ‘cortarle el grifo’. De esta forma se asegura de que no le vendrá con cuentos y andará con mucho ojo.

 

Otros padres ‘milindrosos’ prefieren dar como primera premisa que acudir a pedirles ayuda es lo mejor que pueden hacer sus hijos, sin importar qué ocurrió o quién empezó el lío. Creen que así evitarán males mayores como que el acoso o el chantaje (frecuentes en casos de ciberbullying y grooming) alcancen cotas superiores y generen daños mayores. Piensan que el menor puede creerse responsable de problemas que en ocasiones ni siquiera ha provocado y desean evitar que calle su culpabilidad.

8.- Refuerce la idea de que todo es posible en la Red. Todo es gratis, todo el mundo lo hace, y además nadie sabrá quién ha sido. Empiece, por ejemplo, por pedirle que baje algún programa para ‘piratear’ una cadena de televisión de pago y muéstrese satisfecho de su proeza alabando sus cualidades técnicas y transgresoras: ‘el mundo es para los listos’.

Se dan algunos casos de padres que intimidan y limitan la libertad de sus hijos en la Red. Llenan sus cabezas con discursos sobre la ley y la ética del respeto por los demás y sus cosas. Convierten a sus hijos en raros y acomplejados porque les hacen pensar que lo que hacen no goza de anonimato y que, en todo caso, se rige por las mismas leyes que gobiernan la ‘vida real’ por lo que no acatarlas puede traerles problemas.

 

9.- No se ocupe de fomentar otros usos alternativos y conjuntos de la Red. No se le ocurra pedirle que le enseñe a hacer tal o cual cosa con el ordenador, eso no lo hace un padre porque es hacer el ridículo y perder autoridad. En ningún caso trate de establecer vínculo alguno entre su hijo, la Red y usted. Él y ella, ella y él, van por otro lado y usted sobra.

Expertos de todo el mundo tratan de analizar los excepcionales casos de padres que, con dudosa intención, tratan de facilitar experiencias nuevas y enriquecedoras a sus hijos pretendiendo incluso llegar a compartirlas. Contenidos de gran interés, actividades de participación en la sociedad a través de Internet, organización de las vacaciones… pueden ser algunos de sus obtusos objetivos. Lo más asombroso es que se ha dado algún caso en el padre trataba de que su hijo le enseñara a usar la mensajería instantánea ¡qué barbaridad. Son padres, en definitiva, que se resisten a pensar que deben estar al margen de algo tan importante para sus hijos como es ’su mundo virtual’. No asumen que la distancia es grande y cada vez mayor y se aferran a que, por eso, cada paso que la acorten no es conveniente sino imprescindible.

 

10.- Si su hijo tiene problemas técnicos con el equipo corra a la tienda más cercana para que se lo reparen. Su hijo puede aprender de amigos cualquier otra cosa menos a reparar un ordenador. Además, sabiendo que ahí está usted ante cualquier emergencia, podrá pinchar alegremente en cualquier enlace sugerente. Sáquele siempre las castañas del fuego.

Hay gente despiadada que deja tirado al menor durante días sin ordenador, como pretendiendo hacerle ver que toda acción tiene su repercusión y hay que responsabilizarse de las consecuencias de los propios actos. Además, consiguen martirizarlo, privándole de su conexión con el mundo durante unos días, frustración que recordará toda su vida.

Y recuerde que si todo esto le da mucha pereza, puede activar el plan B, menos seguro pero bastante efectivo y más cómodo: no haga nada al respecto.

Jorge Flores Fernández es Director de PantallasAmigas

Fuente: UnBlogEnRed